
René González, exespía cubano infiltrado en Estados Unidos en la década de los noventa, defendió la versión del régimen castrista sobre el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, justo cuando la justicia estadounidense acusa a Raúl Castro por su presunto papel en aquel ataque que dejó cuatro muertos.
González, quien vivió infiltrado en Florida entre 1991 y 1998, participó en la fundación de Hermanos al Rescate, organización creada por exiliados cubanos para localizar balseros en el estrecho de Florida.
En entrevista desde La Habana con la agencia AFP, sostuvo que el grupo proyectaba una imagen humanitaria, pero, según su versión, ocultaba otros propósitos. “Detrás de un concepto humanitario de salvar vidas se esconde toda una serie de esquemas que no son públicos”, afirmó el exespía.
González admitió que no todos los integrantes compartían las posiciones más radicales que él atribuye a la organización. “Dentro de los que cayeron hay dos muchachos que a mí me duelen: Carlos Costa y Mario de la Peña, que lo que querían era hacer horas de vuelo y salvar balseros”, dijo.
El exagente recordó además una incursión aérea sobre La Habana en 1994, en la que dijo haber participado con el grupo. Según su relato, volaron cerca del Malecón y lanzaron bengalas y bombas de humo. La describió como una “violación flagrante” del espacio aéreo cubano, ampliamente difundida por medios estadounidenses.
Sobre el 24 de febrero de 1996, González aseguró que conoció la noticia en la cocina de su casa en Miami. “Para mí fue un shock”, relató. También dijo que, como agente cubano en Florida, vivió días de alerta, con intercambio de información y orientaciones desde La Habana.
González fue arrestado en EEUU en 1998 y condenado a 15 años de prisión. Para el régimen cubano, formó parte del grupo conocido como “Los Cinco”. Para sus críticos, integró una red de espionaje que operó contra intereses estadounidenses y contra el exilio cubano.
El exespía también sostuvo que el derribo fue utilizado políticamente por sectores duros del exilio. “Ellos se sentían felices porque realmente lo lograron. Bueno, hicieron que se murieran cuatro personas, pero lograron una ley que nos ha hecho mucho daño”, dijo, en alusión a la Ley Helms-Burton.
Esa norma, firmada por Bill Clinton en 1996, convirtió el embargo contra Cuba en ley federal y endureció las restricciones hacia el régimen comunista. Para La Habana, representó un golpe económico. Para buena parte del exilio, fue una respuesta política al asesinato de cuatro civiles en el aire.
Sobre la acusación contra Raúl Castro, González afirmó que no le sorprende. La atribuyó a la política de presión de la administración de Donald Trump y a la influencia de sectores anticastristas en Washington.
“Este indictment no es más que la acción de ese sector para ver si definitivamente empuja al gobierno norteamericano contra Cuba”, sostuvo. También advirtió que una confrontación directa “sería una tragedia para Cuba y para EEUU”.
Castro ahora enfrenta cargos por los delitos de conspiración para asesinar estadounidenses, destrucción de aeronaves y homicidio. En ese entonces, el hermano del fallecido dictador Fidel Castro era el jefe de las Fuerzas Armadas de la Isla y por ello se le señala como responsable de dar la orden de ataque contra dichas avionetas.
La acusación también incluye a los pilotos involucrados en la operación: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
En la agresión murieron Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales. Un tercer avión, en el que viajaba José Basulto, fundador y líder de Hermanos al Rescate, logró escapar.