
Daniel Llorente, conocido como “El Hombre de la Bandera” por la protesta individual que realizó contra el régimen castrista en 2017, regresó a Cuba después de varios años de exilio y explicó que su vuelta a la Isla responde a una misión basada en la fe, la unidad y la reconciliación entre los cubanos.
El activista, que durante años fue identificado como una figura opositora y víctima de la represión política en Cuba, aseguró en sus redes sociales que ha podido regresar al país y permanecer en territorio cubano sin enfrentar hasta ahora acciones de las autoridades.
@danielllorente740
Su retorno ha generado sorpresa debido al cambio en el discurso que presenta actualmente. Llorente, quien se convirtió en símbolo de resistencia al castrismo tras desafiar públicamente al poder político, ahora se define como profeta y mensajero de Jesucristo.
Un nuevo discurso centrado en la religión y la reconciliación
A diferencia de la imagen política que proyectaba años atrás, Llorente ahora centra sus mensajes públicos en la religión. El activista asegura que su misión está vinculada con Jesucristo y que su regreso tiene como objetivo transmitir un mensaje de unidad entre los cubanos.
Una de las frases que utiliza para resumir esta nueva etapa es: “Cristo, Cuba es tu casa”. El cambio representa una transformación en la forma en que presenta su papel dentro de la sociedad cubana.
De un activista conocido por sus enfrentamientos con el Gobierno pasó a definirse como un predicador que busca promover la reconciliación. Llorente también ha afirmado sentirse protegido por Dios y Jesucristo, y sostiene que su regreso fue posible por su fe.
¿Cómo fue la protesta del hombre de la bandera?
El nombre de Daniel Llorente alcanzó notoriedad mundial el 1 de mayo de 2017, durante el acto oficial por el Día Internacional de los Trabajadores en la Plaza de la Revolución de La Habana.
Mientras la cúpula del gobierno cubano participaba en la ceremonia, Llorente irrumpió corriendo frente a la tribuna donde se encontraba Raúl Castro y otros dirigentes, portando una gran bandera de Estados Unidos.
La protesta fue detenida rápidamente por agentes de seguridad, quienes redujeron a Llorente y lo retiraron del lugar. Las imágenes del momento circularon ampliamente y lo convirtieron en uno de los rostros más conocidos de las protestas individuales contra el gobierno cubano.
Tras aquel episodio, Llorente permaneció bajo custodia de las autoridades durante un periodo prolongado. En 2019, salió de Cuba con destino a Guyana, en un proceso que él y organizaciones opositoras describieron como una forma de destierro.
Hasta el momento, según la información disponible, no se han reportado públicamente detenciones, restricciones u otras acciones oficiales contra él desde su regreso. El caso también ha provocado debate por el contraste entre su antigua imagen como símbolo de protesta política y su actual discurso enfocado en la espiritualidad.
Llorente no ha detallado cuánto tiempo permanecerá en la isla ni cuáles serán sus próximas actividades. Tampoco se conoce cuál será la postura de las autoridades cubanas ante su presencia y sus nuevos mensajes públicos.