
La Torre K-23, el hotel más alto de Cuba, abrirá sus puertas el próximo 15 de enero de 2025, con precios que oscilan entre los 147 y 325 euros por noche. La instalación, construida por el conglomerado militar GAESA y operada por la hotelera española Iberostar, está en pleno corazón del Vedado capitalino.
El hotel, que cuenta con más de 500 habitaciones distribuidas en 40 plantas, se posiciona como un destino de turismo de lujo, según la campaña de marketing expuesta por Online Tours, una agencia de viajes que publicó los precios de oferta para comenzar a tomar las reservaciones.
Por ejemplo, una habitación doble premiere con desayuno incluido cuesta 147 euros, mientras que una suite horizons con todo incluido alcanza los 325 euros por noche.
Las opciones de hospedaje varían según el tipo de habitación y el régimen de alimentación. Entre las tarifas destacadas se encuentran:
- Doble premiere con desayuno: 147 euros
- Doble vista ciudad con desayuno: 154 euros
- Junior suite con desayuno: 162 euros
- Junior suite horizons con desayuno: 208 euros
- Suite horizons con pensión completa: 325 euros
Estas tarifas sitúan al K-23 como uno de los hoteles más costosos del país, un lujo inalcanzable para la mayoría de los cubanos y para los propios turistas internacionales, cuya afluencia a Cuba ha disminuido notablemente en los últimos años con relación a las cifras que se alcanzaban en 2018.
El proyecto se presentó como un nuevo ícono arquitectónico en La Habana. Ubicado frente a Coppelia, fue proyectado por la empresa militar Almest de GAESA con una estructura de hormigón armado que tiene el doble de resistencia del estándar cubano. Las columnas de cimentación, de hasta 8 mil toneladas, superan en ocho veces las construidas previamente en La Habana.
Su diseño fue probado en túneles de viento en París, garantizando resistencia a huracanes categoría 4. La fachada de “muro cortina” de aluminio y cristal permite ventilación y regula la temperatura interior. Pero para muchos simboliza la creciente desigualdad social en el país y las equivocadas prioridades del régimen castrista que continúa construyendo hoteles en detrimento de otros sectores claves para la población como la producción de alimentos, la salud, la educación o la rama energética.
Por ejemplo, en redes sociales se manejan costos constructivos de la también llamada Torre López-Calleja que oscilan entre 226 y 565 millones de dólares. Ese dinero podría haberse destinado a resolver problemas urgentes como la escasez de medicamentos o la reparación de viviendas.
Apodado “El mirador de la miseria”, el hotel resalta por sus luces nocturnas y vistas exclusivas, mientras la mayoría de la población intenta sobrevivir cada día sin confrontar al régimen opresor y con el objetivo puesto en emigrar del país.