
El niño cubano Damir Ortiz Ramírez aterrizó en Miami, Estados Unidos, en la madrugada de este miércoles 12 de marzo en un avión ambulancia, tras una ardua batalla de su madre, Eliannis Ramírez, y el apoyo de la sociedad civil.
Su salida de Cuba se logró luego de semanas de lucha contra obstáculos burocráticos, negaciones de visa y una campaña de ayuda que trascendió fronteras.
La activista Yamilka Lafita, conocida en redes como Lara Crofs, confirmó la llegada del niño con un mensaje en Facebook: “5:53 a.m. hora de Cuba. #SOSDAMIR acaba de salir en la aérea rumbo al Nicklaus Children’s Hospital. La sociedad civil cubana acaba de lograr salvar otro niño. Hemos logrado una victoria sin precedentes en la historia de Cuba. Gracias cubanos”.
Una batalla contra el tiempo y las instituciones
El drama de Damir comenzó a mediados de febrero, cuando su salud se agravó y su familia pidió ayuda urgente. Diagnosticado con neurofibromatosis tipo 1, desarrolló un neurofibroma plexiforme en su ojo derecho, lo que afectó su visión y causó una inflamación severa. Posteriormente, le fue detectada leucemia aguda, lo que complicó aún más su situación.
El 6 de febrero, la familia recibió un golpe devastador: las autoridades estadounidenses le negaron la visa humanitaria. Además, el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en Cuba tampoco facilitó el proceso, lo que convirtió la solicitud en un laberinto burocrático.
La madre de Damir no se rindió. Con el apoyo de activistas y ciudadanos dentro y fuera de Cuba, presionó hasta que, el 7 de marzo, finalmente se aprobó la visa. Pero el camino aún no estaba despejado. La falta de una cuenta bancaria a nombre del menor retrasó el pago del vuelo ambulancia, sumando incertidumbre a la situación.
Un pueblo unido por Damir
El 8 de marzo se anunció que los fondos para el traslado estaban listos, pero el 9 de marzo surgieron nuevos obstáculos administrativos. Sin embargo, la presión social fue clave. Activistas como Idelisa Diasniurka Salcedo Verdecia documentaron cada paso en redes sociales, generando una movilización sin precedentes.
El 11 de marzo, cubanos en la Isla donaron sangre para el niño en un acto de solidaridad. Al día siguiente, Damir finalmente despegó de La Habana rumbo a Miami. En el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), Salcedo Verdecia captó en video la llegada del avión ambulancia y celebró en redes: “¡Llegando nuestro niño! ¡Nuestro niño está en el país de los juguetes! Te lo prometimos”.
El caso de Amanda Lemus: otro reflejo de la crisis sanitaria en Cuba
La historia de Damir recuerda la de Amanda Lemus Ortiz, otra niña cubana que tuvo que salir del país para recibir tratamiento. Diagnosticada con atresia de las vías biliares, Amanda viajó a España en marzo de 2024, donde recibió un trasplante de hígado gracias a la solidaridad de la comunidad cubana.
Su caso evidenció las limitaciones del sistema de salud cubano. En el Hospital La Paz de Madrid, los médicos quedaron impactados por el estado avanzado de su enfermedad. A pesar de complicaciones posteriores, la niña logró estabilizarse y llevar una vida normal.
La lucha de las familias cubanas por atención médica
Tanto Damir como Amanda enfrentaron un sistema que, lejos de facilitar su acceso a tratamientos especializados, les impuso trabas. La burocracia, la falta de recursos y las restricciones gubernamentales han hecho que cada caso de atención médica en el extranjero dependa de la presión social y la solidaridad.
El traslado de Damir a Miami representa no solo una victoria para su familia, sino también un precedente para futuras gestiones médicas de otros niños en Cuba. La pregunta ahora es: ¿cuántos más deberán depender de campañas y donaciones para acceder a la salud?