
La escasez de alimentos continúa afectando a los cubanos, especialmente en localidades como Bauta, donde los habitantes deben conformarse con raciones mínimas. Un residente local contactó a Periódico Cubano y relató cómo el pan entregado por las bodegas del Estado se ha reducido a una porción de solo 50 gramos.
El pan, más pequeño que un inhalador de salbutamol, es la única opción disponible para quienes no tienen acceso a otros alimentos. La fuente —que prefirió mantener el anonimato— envió imágenes que demuestran la disminución drástica en el tamaño del pan.
“Si no se compra, lo pierdes y no tienes otros lugares donde comprarlo. Dan un pan al día, que apenas llega a los 50 gramos y no hay más opciones de comprarlo”, señaló el cubano, quien destacó que esta situación se repite en toda la localidad.
La falta de suministros se está intensificando a medida que la oferta de alimentos en las bodegas estatales se vuelve más limitada. La escasez no solo afecta a Bauta, sino que se extiende por muchas otras regiones de la Isla, generando descontento entre la población.
En mayo de 2025, la distribución del pan de la canasta básica en la provincia de Guantánamo se limitó a menores de 13 años y a instituciones priorizadas como hospitales, centros educativos y el Sistema de Atención a la Familia.
La medida, anunciada por las autoridades del Comercio Interior, se debe a la escasez crónica de harina de trigo, exacerbada por las restricciones en la importación del grano. Los ciudadanos deben presentar la libreta de racionamiento para obtener una unidad de pan de 50 gramos.
El Gobierno Provincial de Guantánamo no ha especificado cuándo se restablecerá la venta de pan a todos los consumidores, lo que ha generado incertidumbre entre la población. Muchos temen que esta medida no sea temporal, recordando que otras decisiones de recorte en la canasta básica también se convirtieron en permanentes.
También en el mismo mes, el consejo de dirección de la Industria Alimentaria en Ciego de Ávila informó sobre irregularidades en la producción de pan en la panadería La Especial, ubicada en la capital provincial. Según el director provincial de Inspección, Rafael García Fernández, el peso del pan debe estar entre 55 y 65 gramos, pero recientemente los productos pesaron entre 35 y 42 gramos, muy por debajo de la norma.
Tras recibir varias denuncias, los inspectores realizaron una visita sorpresa y descubrieron el incumplimiento del estándar. Los responsables de la panadería justificaron el bajo peso por una interrupción eléctrica durante la cocción y la baja calidad de la harina importada. Como resultado, los panaderos fueron multados con más de 8.000 pesos cubanos, de acuerdo con el Decreto 30 sobre actividades de precios minoristas.
Aunque la irregularidad fue detectada en La Especial, los inspectores advirtieron que el problema podría extenderse a otras 11 panaderías de la provincia. Fuentes locales señalaron que la falta de personal y la escasez de transporte dificultan las inspecciones en áreas alejadas, donde el descontrol es aún mayor.