
El Gobierno cubano insiste en mantener en funcionamiento la deteriorada Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, pese a que dispone desde hace más de un mes de los materiales para reparar su economizador, lo que mejoraría la actual situación en la Isla.
Las autoridades reconocieron que la reparación continúa siendo aplazada porque sacar el bloque de servicio representaría agravar los apagones durante semanas o meses. Mientras la prensa oficialista vende esta situación como una “preocupación” por la comodidad de la población, lo cierto es que revela más un temor oficial ante la idea de aumentar el descontento social y detonar protestas como las vividas el 11 de julio de 2021.
Periódico Cubano verificó que la admisión provino del director general de la planta, Román Pérez Castañeda, durante una entrevista con el medio oficialista Girón. El funcionario señala que la continuidad de la unidad fue acordada por la central, la Unión Eléctrica, el Ministerio de Energía y Minas, el Partido Comunista y el régimen castrista.
Pérez Castañeda reconoció que, “desde el punto de vista material”, la planta está preparada desde hace más de un mes para sustituir de forma masiva los tubos del economizador. Sin embargo, las autoridades decidieron postergar la intervención para evitar una salida prolongada durante el verano.
La Guiteras opera con componentes agotados
La termoeléctrica matancera se acerca a cuatro décadas de explotación, diez años por encima de la vida útil calculada para este tipo de instalación. Su caldera acumula más de 15 años sin una reparación importante.
La unidad salió del sistema a la 1:07 a.m. del 26 de julio por una fuga en el economizador. Los técnicos ya habían detectado otro fallo en un tubo del sobrecalentador de baja. Ambas averías obligaron a desconectar el bloque.
Un estudio realizado con apoyo de la Universidad de Matanzas y la Cujae concluyó que el economizador presenta “un envejecimiento total” y no puede sostener una operación prolongada. La planta eliminó cerca de 400 cordones de soldadura, pero los daños reaparecieron en otras zonas.
Los materiales para sustituir los tubos ya están disponibles. Una intervención limitada requeriría unos 20 días, aunque no resolvería el deterioro de otros componentes críticos.
El Gobierno evita una parada de seis meses
La reparación capital mantendría la Guiteras fuera de servicio durante aproximadamente seis meses. Las autoridades no han fijado fecha porque el Sistema Eléctrico Nacional registra disponibilidades cercanas a 1.100 MW frente a demandas de unos 3.200 MW.
El cálculo político resulta difícil de ignorar. Desconectar ahora la mayor unidad generadora del país provocaría cortes más extensos y elevaría el malestar popular. Los apagones estuvieron entre los detonantes del 11J, cuando miles de cubanos salieron a las calles contra el Gobierno.
Mientras posterga la solución estructural, el Ejecutivo apuesta por mantener una instalación exhausta. “Lo que estamos haciendo hoy es alargar el período de funcionamiento de la planta”, resumió Pérez Castañeda.
La estrategia reduce el impacto inmediato, pero eleva el riesgo de una avería más grave. Cada jornada fuerza tuberías debilitadas y expone a los trabajadores a temperaturas superiores a 40 grados Celsius dentro de la caldera.
“Aún no tenemos fecha”, concluyó el director. La indefinición confirma que la prioridad oficial es contener el costo político de desconectar la central, aunque eso prolongue su deterioro.