
La Embajada de Estados Unidos en La Habana denunció este jueves 2 de julio que agentes de la Seguridad del Estado amenazaron y obstaculizaron a ciudadanos cubanos invitados a la recepción por el Día de la Independencia, celebrada en la residencia del jefe de misión estadounidense, Mike Hammer.
La sede diplomática afirmó en Facebook que varias personas comunicaron que las autoridades les impedían asistir o trabajar en el encuentro. La actividad forma parte de Freedom250, una campaña organizada por el 250 aniversario de la independencia del país norteamericano.
Operativos frente a viviendas de periodistas
La periodista Yoani Sánchez denunció la presencia de agentes de la policía política en los bajos del edificio donde reside y trabaja la redacción de 14ymedio. Según su testimonio, el operativo buscaba impedirle salir junto con el periodista Reinaldo Escobar.
Camila Acosta, corresponsal del diario español ABC, también reportó vigilancia frente a su vivienda. La comunicadora sostuvo que el despliegue era más intenso de lo habitual y lo relacionó con la recepción organizada por la misión estadounidense.
Otros reportes mencionaron detenciones, citaciones oficiales y restricciones de movimiento contra activistas de La Habana y Pinar del Río. Entre los señalados figuran Anna Sofía Benítez, integrantes del espacio Fuera de la Caja y miembros del Centro de Estudios Convivencia.
Washington cuestiona el temor a una celebración
“¿Por qué le molesta tanto al régimen que cubanos de a pie participen en un evento que celebra libertad?”, preguntó la Embajada en su publicación. La declaración vinculó directamente las presiones denunciadas con la actuación de los órganos de seguridad cubanos.
Las autoridades cubanas no habían ofrecido una explicación pública sobre los operativos al momento de divulgarse las denuncias. Tampoco se conocía la cantidad total de invitados que no pudieron llegar a la residencia diplomática.
Impedir que una persona acuda a una recepción sin presentar una orden judicial o una acusación concreta supone una restricción arbitraria de movimiento. Además, refuerza las denuncias sobre el uso de vigilancia y citaciones para aislar a voces críticas.
Cubanos reaccionan en las redes sociales
La publicación provocó comentarios de usuarios que calificaron las medidas como una expresión de miedo frente a los símbolos de libertad. Otros señalaron que impedir la asistencia a un acto diplomático evidencia las limitaciones a la expresión y circulación dentro de Cuba.
Uno de los mensajes pidió a Hammer que promoviera una intervención militar estadounidense. Esa postura corresponde a un comentario individual y no representa una posición anunciada por la Embajada ni puede atribuirse al conjunto de la oposición cubana.
Otros usuarios sostuvieron que las amenazas demuestran que el Gobierno teme a las banderas, las camisetas y las voces independientes. La reacción refleja el malestar de sectores que consideran agotadas las vías internas para exigir derechos políticos.
El episodio muestra que una conmemoración extranjera puede activar en Cuba mecanismos de control reservados para actividades opositoras. Más que proteger la seguridad nacional, los operativos denunciados proyectan la imagen de un Estado dispuesto a vigilar incluso quién puede participar en una celebración sobre libertad.