
La embajada de Rusia en Cuba desmintió, a través de su cuenta oficial de Facebook, que un submarino nuclear ruso haya llegado recientemente a la bahía de La Habana, después de que circularan en redes sociales publicaciones con imágenes.
De acuerdo con la sede diplomática, aunque quisiera que fueran ciertos los comentarios, las imágenes que circulan en redes sociales son antiguas. Corresponden a la visita del submarino Kazan en 2024.
“Hemos querido que sea cierto, pero lamentamos comunicar a nuestros seguidores que las publicaciones que circulan en las redes sociales sobre el supuesto arribo a la bahía de La Habana de un submarino nuclear ruso no corresponden a la realidad”, señaló la embajada en su mensaje.
La frase llamó la atención por su tono político, pues dejó entrever que Moscú habría celebrado una noticia de ese tipo en medio de las tensiones internacionales. Sin embargo, con la guerra de Vladimir Putin en Ucrania, Rusia no tiene suficiente capacidad militar para proteger a Cuba.
El desmentido respondió a publicaciones difundidas en X, entre ellas una de la cuenta verificada @DD_Geopoliti, identificada como DD Geopolitics. Ese perfil afirmó que un submarino nuclear ruso había arribado “hoy” a La Habana, a solo 90 millas de Estados Unidos, y que entró al puerto frente a un monumento histórico con marineros visibles en cubierta.
En realidad, las fotos publicadas son del submarino K-561 Kazan frente al Castillo del Morro. Aquel destacamento estuvo integrado por cuatro unidades de la Flota del Norte rusa: el submarino nuclear K-561 Kazan, la fragata Almirante Gorshkov, el petrolero Pashin y el remolcador Nikolai Chiker.
La visita marcó la primera presencia de un submarino ruso con capacidad nuclear en el Caribe en más de tres décadas, aunque las autoridades aseguraron entonces que no representaba una amenaza directa.
El Kazan permaneció en La Habana hasta el 17 de junio de 2024. Durante esos cinco días, el gobernante Miguel Díaz-Canel subió a bordo de unidades rusas, en una puesta en escena usada por el régimen cubano para exhibir cercanía con Moscú.
El mensaje de la embajada provocó comentarios de usuarios cubanos, muchos de ellos marcados por la burla y el rechazo. Algunos cuestionaron la frase “aunque quisiéramos que sea cierto”, al interpretarla como una admisión de simpatía por un eventual despliegue militar ruso en Cuba.
Otros criticaron la dependencia histórica del gobierno cubano respecto a Moscú y la actitud de sectores oficialistas ante ese tipo de noticias.
Entre las reacciones, usuarios como Cristina Rodríguez acusaron al gobierno cubano de haber heredado la “prepotencia” de sus aliados. Otros, como Vicente Collazo, sostuvieron que Rusia, desgastada por su guerra en Ucrania, no tendría capacidad ni interés suficiente para ayudar a Cuba, menos aún cuando no actuó de forma decisiva por Venezuela, pese a sus vínculos energéticos.
El episodio dejó en evidencia cómo una publicación engañosa puede reactivar tensiones políticas y alimentar expectativas dentro del aparato propagandístico cercano a La Habana.
Aunque el submarino no llegó, la propia respuesta de la embajada rusa abrió otro flanco de debate: no solo desmintió el bulo, sino que dejó claro que una presencia militar de ese tipo sería vista con agrado por Moscú y por sus aliados en la isla.