
La empresa estatal Apicuba enfrenta nuevas denuncias por deudas acumuladas con productores de miel en Cuba, entre ellos el apicultor Yoandy Verea González, de Perico, Matanzas.
El agricultor reclamó este lunes en redes sociales el pago en dólares de entregas realizadas entre 2024 y mediados de 2025 que fueron destinadas a la exportación. El caso vuelve a exponer la falta de transparencia en un sector controlado por el Estado, que exporta la mayor parte de la producción mientras los trabajadores siguen sin cobrar.
Verea cuestionó públicamente el incumplimiento de la empresa y preguntó qué ocurrió con el dinero obtenido por la miel ya recogida y vendida al exterior. Su reclamo no aparece como un hecho aislado.
Según su testimonio, otros apicultores atraviesan la misma situación, marcada por pagos atrasados, falta de insumos y escasez de combustible para sostener la producción.
El productor matancero aseguró que ha presentado quejas ante directivos provinciales y nacionales de Apicuba, autoridades agrícolas locales y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños. Sin embargo, afirma que solo ha recibido promesas de pago, pero hasta ahora incumplidas.
Apicuba controla la compra, procesamiento, exportación y posterior pago a los productores. Bajo ese esquema, los apicultores reciben 650 dólares por tonelada, aunque la miel cubana alcanza valores muy superiores en el mercado internacional.
Periódico Cubano confirmó en el mercado internacional de materias primas que una tonelada de miel oscila entre 2.800 y 3.200 dólares.
Más del 90% de la miel producida en Cuba se exporta. En 2025, España compró 1,2 millones de dólares de miel cubana, mientras Alemania importó 8,58 millones de dólares en 2024, de acuerdo con datos oficiales.
En total, Cuba exportó más de 8.000 toneladas de miel en 2024. Con precios cercanos a los 5.500 dólares por tonelada, esos envíos habrían generado alrededor de 45 millones de dólares.
Verea explicó que él y su padre producen más de 50 tanques de miel al año, además de derivados como cera y propóleo. No obstante, aseguró que la falta de cajas para colmenas, combustible e insumos deteriora el trabajo diario. Desde febrero, dijo, no recibe combustible para atender sus colmenas.
En Sancti Spíritus, algunos apicultores explicaron que la empresa estatal intentó reducir deudas mediante la entrega de combustible, cuyo costo luego se descontaba del monto pendiente por pagar.
Esa vía permitió aliviar atrasos antes de la aplicación del pago mediante la tarjeta Clásica. Pero la crisis energética ha reducido la posibilidad de mantener ese mecanismo.
Otros reclamos al sistema de la agricultura estatal
Recientemente, la Mipyme privada Havana Agro SURL acusó al Ministerio de la Agricultura, a través del Instituto de Ingeniería Agrícola, de obstaculizar la validación de maquinaria destinada al campo en medio de la grave crisis alimentaria que atraviesa Cuba.
Según los emprendedores cubanos, funcionarios de esa entidad estatal han creado un clima negativo de trabajo entre el sector privado y las instituciones oficiales, con demoras e interpretaciones arbitrarias de las normas.
La firma, dedicada a importar, ensamblar y comercializar equipos agrícolas, afirmó que la falta de certificación mantiene paralizada maquinaria que podría llegar a los productores en moneda nacional y ayudar a mejorar los rendimientos. También denunció rechazo, desinterés y desatención sistemática por parte de la dirección del instituto.
Havana Agro SURL pidió que los procesos ya presentados avancen en condiciones transparentes y productivas. El caso refleja las trabas burocráticas que enfrentan las Mipymes en Cuba, donde el Estado promueve su existencia, pero mantiene controles que limitan su autonomía. El economista Pedro Monreal vinculó esta situación con la ineptitud gubernamental y el mal manejo de las tierras estatales.