
Los residentes del municipio villaclareño de Caibarién han expresado su creciente frustración por la falta de agua potable en sus hogares. A pesar de llevar años enfrentando cortes continuos de suministro, el gobierno cubano ha decidido priorizar las obras de infraestructura destinadas a garantizar el abastecimiento de agua a los hoteles de la cayería norte.
Desde tierra firme en Caibarién corre una amplia tubería aledaña al pedraplén hacia Cayo Santa María. Por ahí pasa toda el agua potable que consume el turismo. Ante la sequía y el deterioro de la infraestructura hídrica en Villa Clara, el gobierno decide priorizar a los hoteles en detrimento de la población.
Una denuncia publicada en el perfil de Facebook La Tijera hace referencia a que en la carretera de Yaguajay entre Caibarién y Dolores, se pudo ver un despliegue inusual de camiones y autoridades del Ministerio de Recursos Hidráulicos, el Ministerio de Turismo y la empresa Gaviota, que trabajaban rápidamente en la reparación de una tubería que abastece los hoteles de Cayo Santa María.
Este hecho ha causado aún más indignación entre los habitantes de la zona, quienes consideran que el gobierno cubano ha invertido grandes recursos para garantizar el bienestar de los turistas, mientras ignora las necesidades de la población local.
La situación es particularmente compleja para los vecinos del Reparto Van Troi, La Pesquera y La Playa. Las viviendas en estas localidades enfrentan cortes prolongados y la imposibilidad de acceder al servicio, lo que ha generado un gran malestar.
En el caso del Reparto Van Troi, varios edificios han estado sin agua durante meses debido a fallas en las tuberías, específicamente a causa de dos grandes salideros en el camino de Rojas.
La respuesta oficial del gobierno ha sido culpar al bloqueo estadounidense, señalando que “no hay recursos” para resolver el problema. Tampoco hay combustible para llevar suficientes pipas de agua hacia estas localidades.
Varios usuarios como Pedro Muñoz y Carmen Pérez critican abiertamente la indiferencia del gobierno ante las necesidades del pueblo, mientras los recursos se destinan rápidamente a reparar las infraestructuras que abastecen los hoteles de Cayo Santa María, en lugar de resolver los problemas locales.
Otros comentarios, como los de José Martínez, rechazan la excusa del bloqueo estadounidense, argumentando que para el sector turístico no existen tales restricciones. La comunidad muestra un profundo escepticismo hacia las promesas gubernamentales, señalando que, aunque la crisis del agua es real. La falta de acción efectiva por parte del régimen ha dejado a la población con una sensación de abandono.
La situación del agua en Cuba no es exclusiva de Caibarién. Según el informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), alrededor de un millón de cubanos carecen de acceso constante al agua potable debido a la sequía y las fallas en los sistemas de distribución.
La escasez afecta principalmente a las provincias del oriente, como Santiago de Cuba, Holguín y Ciego de Ávila, donde las represas están a niveles críticamente bajos. Aunque las autoridades reconocen la gravedad de la situación, la falta de inversión en infraestructura y la crisis económica dificultan una solución efectiva.