
El exespía cubano Fernando González acusó al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de mentir y difamar al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) al cuestionar su legitimidad.
González, presidente del organismo y exintegrante de la red de inteligencia cubana conocida como Red Avispa, rechazó las declaraciones de Rubio, quien vinculó a esa institución con actividades de influencia política y operaciones relacionadas con el gobierno cubano.
A través de una publicación difundida en redes sociales, González aseguró que las acusaciones contra el ICAP buscan desacreditar el trabajo de la institución y afectar a organizaciones y personas que mantienen relaciones de apoyo con Cuba.
“El mundo está habituado a escuchar sus embustes, que no se sostienen, salvo por el único interés de intimidar y atemorizar a la importante fuerza solidaria que apoya y acompaña a nuestro país desde el triunfo de la Revolución”, declaró sobre Rubio, victimizando al organismo oficialista.
También afirmó que el organismo continuará desarrollando actividades enfocadas en vínculos de cooperación y relaciones internacionales.
“Al Secretario de Estado, le molesta sobremanera, que los amigos de Cuba y personas honestas y de buena voluntad, alcen sus voces en contra de la política genocida y criminal del imperialismo yanqui, que castiga de manera colectiva a todo un pueblo noble y valeroso, que lucha por su legítimo derecho al desarrollo y a vivir en paz”, agregó.
La reacción ocurrió después de que autoridades estadounidenses informaran sobre la detención de tres ciudadanos cubanos en territorio estadounidense. Según el Departamento de Estado, las acciones se produjeron luego de que Rubio revocara su estatus legal.
Entre los detenidos se encuentra Carlos Antonio Lloga Domínguez, identificado por funcionarios estadounidenses como una persona que habría trabajado durante años para el ICAP.
De acuerdo con el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, las autoridades consideran que el ICAP funciona como una estructura utilizada para actividades de influencia política vinculadas al gobierno cubano.
Las autoridades estadounidenses sostienen que el organismo mantiene relaciones con numerosas organizaciones y redes internacionales y que algunas de sus actividades se desarrollan mediante grupos de solidaridad y estructuras asociadas en distintos países.
Las declaraciones forman parte de una postura que Rubio ha mantenido desde hace años respecto a Cuba. El cubanoamericano ha impulsado posiciones de línea dura hacia el gobierno de la Isla y ha defendido sanciones dirigidas a funcionarios, instituciones y estructuras consideradas cercanas al aparato político cubano.
Entre sus planteamientos recientes se encuentra la necesidad de aumentar la presión sobre entidades que, según Washington, contribuyen a sostener mecanismos de influencia fuera de Cuba.
En junio, EEUU incluyó al ICAP dentro de un paquete de sanciones al señalarlo como una entidad relacionada con actividades de inteligencia e influencia política internacional.
Paralelamente, investigaciones federales también se enfocaron en organizaciones y grupos estadounidenses que mantienen vínculos de cooperación o solidaridad con Cuba.
Las diferencias entre Washington y La Habana sobre este tema se desarrollan en un momento en que las relaciones entre ambos países continúan marcadas por sanciones económicas, restricciones y desacuerdos políticos que durante décadas han condicionado el diálogo entre ambas naciones.