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Estadounidense revela que estuvo “casi secuestrado” por la Seguridad del Estado por filmar en La Habana

Estadounidense revela que estuvo “casi secuestrado” por la Seguridad del Estado por filmar en La Habana
El creador de contenido resumió su experiencia en Cuba diciendo que la situación es “mucho peor” de lo que muchos imaginan. (Captura de pantalla © Nick – X)

El youtuber e influencer estadounidense Nick Shirley denunció que agentes de la Seguridad del Estado lo siguieron y acorralaron durante sus primeras 24 horas en La Habana, adonde viajó recientemente para documentar la crisis humanitaria de la isla y mostrar las condiciones de vida bajo más de seis décadas de comunismo.

Según relató en un video publicado en sus redes sociales, estuvo “casi secuestrado” por las autoridades castristas, quienes le dijeron que debería viajar acompañado de un guía autorizado.

El creador de contenido, identificado con posiciones de derecha, aseguró que su objetivo era registrar la realidad cotidiana del país, marcada por la escasez, el deterioro de la infraestructura y las restricciones a la prensa independiente.

De acuerdo con su testimonio, los problemas comenzaron apenas aterrizó en La Habana. Shirley dijo que entró con una visa para actividades periodísticas, una de las categorías legales de ingreso, pero las autoridades le confiscaron dos cámaras GoPro, unas Meta Glasses y todos sus micrófonos. Solo le permitieron conservar su iPhone y un micrófono que, según explicó, estaba en el fondo de su mochila.

“En cuanto llegué a Cuba, hice todo lo que se necesita para entrar al país en cuanto a documentación. Ahora mismo hay un gran problema aquí: la mayor crisis humanitaria que han tenido en quizás 50 años”, afirmó en el video.

Pese al decomiso, salió a recorrer La Habana acompañado de dos guardias de seguridad para grabar con los equipos que logró conservar.

Durante su recorrido, Shirley documentó edificios en ruinas, falta de alimentos, calles con poco tránsito por el alto costo del combustible y largas filas frente a hospitales.

Según describió, algunos centros médicos operaban sin electricidad y cirujanos realizaban procedimientos con linternas. En su relato, el litro de gasolina costaba 10 dólares, una cifra inalcanzable para la mayoría de los cubanos.

El incidente que habría desatado la vigilancia ocurrió cuando el youtuber entrevistó a un hombre sobre el comunismo cerca de un hospital. En ese momento, una mujer se acercó y comenzó a grabarlos de forma discreta con su teléfono. Al ser confrontada, aseguró que estaba en una llamada, aunque Shirley sostuvo que en la pantalla tenía abierta la cámara.

Uno de los guardias que lo acompañaba siguió a la mujer y la vio reunirse con otro presunto agente de inteligencia cubana. Luego, ambos se dirigieron al lobby del hotel donde se hospedaba el equipo.

Según Shirley, a las 9:30 de la noche del jueves 30 de abril, al menos tres agentes estaban en el vestíbulo, mientras un vehículo oscuro vigilaba desde la calle.

“Ahora mismo tenemos inteligencia cubana en el lobby del hotel, trabajando para básicamente atraparnos y potencialmente encarcelarnos o impedirnos salir de Cuba”, relató desde el octavo piso del edificio.

También grabó un mensaje de emergencia: “Si este video llega al mundo, o fui secuestrado o estoy a salvo. Si es después del 1 de mayo, no fui secuestrado”.

Shirley dijo que su plan de salida incluía tomar taxis en zigzag para despistar a los agentes, llegar a la embajada de Estados Unidos, situada a unos dos kilómetros y medio, y comprar un vuelo de último minuto para abandonar Cuba el viernes en la mañana.

Su salida coincidía con los preparativos de la marcha oficial del 1 de mayo, celebrada frente a su hotel y presidida por Raúl Castro, según la prensa independiente cubana.

El youtuber resumió su experiencia con una frase directa: “Bajo el comunismo no hay libertad de expresión”. También afirmó que la situación en Cuba es “mucho peor” de lo que muchos imaginan.

El comisionado de Miami-Dade Roberto J. González compartió el video en X y lo calificó como “periodismo real”, al agradecerle por exponer a un régimen que, según dijo, oprime al pueblo cubano.

El caso vuelve a poner bajo foco la persecución contra periodistas, activistas y creadores de contenido que intentan mostrar una realidad distinta a la propaganda oficial.

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