
Meliá Hotels International admite que no tiene certezas sobre el futuro de su presencia en Cuba, después de haber dejado de gestionar 15 establecimientos vinculados al conglomerado militar GAESA.
Gabriel Escarrer Jaume, presidente y consejero delegado de la compañía española, aseguró que la empresa se mantiene atenta a las directrices de Washington.
“No lo sé, la verdad es que no sabemos qué va a pasar. Estamos siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado norteamericano”, declaró el ejecutivo en una entrevista publicada por el diario español El Confidencial, con motivo de la inauguración de un establecimiento en Estepona.
Las palabras de Escarrer reflejan el escenario abierto para una de las cadenas extranjeras con mayor trayectoria en el turismo cubano, que durante décadas ha contado con una amplia cartera de hoteles en La Habana, Varadero, los cayos y otras zonas del país.
Meliá dejó de gestionar 15 hoteles en Cuba
La compañía comunicó el 3 de junio el cese inmediato de los servicios de gestión, comercialización y uso de sus marcas en 15 hoteles de Cuba. La decisión fue ejecutada por su filial portuguesa Ilha Bela y había sido informada previamente a los propietarios de las instalaciones.
Antes de esa reducción, Meliá administraba 34 establecimientos en el país. La medida afectó a hoteles como Paradisus Varadero, Paradisus Río de Oro, Meliá Cayo Santa María, Meliá Las Dunas, Gran Hotel Bristol Habana Vieja y Sol Varadero Beach.
La empresa atribuyó el paso a una combinación de circunstancias ajenas a su capacidad de actuación, dentro de un contexto marcado por riesgos geopolíticos, legales, económicos y operativos.
También señaló entonces que buena parte de las instalaciones afectadas estaban cerradas o trabajaban de manera limitada debido a la crisis energética y la caída de la demanda turística.
Las sanciones de EEUU aumentan la presión sobre las hoteleras
La retirada parcial ocurrió después de que el Gobierno de EEUU ampliara en mayo las sanciones relacionadas con Cuba. La Orden Ejecutiva 14404 autorizó medidas contra personas y entidades extranjeras que presten apoyo material, financiero, tecnológico o servicios al Gobierno cubano o a organismos bloqueados.
El nuevo marco elevó los riesgos para compañías internacionales con acuerdos comerciales vinculados a empresas estatales cubanas. En el sector turístico, una parte importante de los hoteles pertenece a Gaviota, integrada en GAESA, aunque su gestión y comercialización hayan estado en manos de cadenas extranjeras.
La decisión de Meliá se produjo antes del plazo señalado por Washington para que las compañías extranjeras terminaran determinadas relaciones comerciales con entidades vinculadas al conglomerado militar.
La hotelera, sin embargo, no anunció una retirada completa del mercado cubano. Tras dejar los 15 establecimientos, otros 19 quedaron fuera de la medida comunicada en junio.
El turismo cubano atraviesa una caída prolongada
La incertidumbre empresarial coincide con uno de los momentos más difíciles para el turismo en la isla. Cuba recibió 1.810.663 visitantes internacionales en 2025, un 17,8 % menos que el año anterior, según la Oficina Nacional de Estadística e Información.
La tasa de ocupación de los alojamientos destinados al turismo internacional descendió del 23 % en 2024 al 18,9 % en 2025. Las pernoctaciones también disminuyeron, al pasar de 12,8 millones a 10,8 millones durante ese periodo.
Pese a las dificultades actuales, Escarrer sostuvo que Cuba conserva posibilidades como destino turístico. Al ser preguntado sobre el futuro del país en ese sector, respondió: “Yo creo que sí, sin lugar a dudas”.
Por ahora, la continuidad de Meliá dependerá de la evolución de las sanciones, de las decisiones que adopte la empresa y de las condiciones operativas de los hoteles que permanecen bajo sus marcas.