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Ex alto oficial de la CIA revela cuál debe ser el plan de EEUU con Cuba

Alto exoficial de la CIA revela cuál debe ser el plan de EEUU con Cuba
De la Torre rechazó que la “receta” usada en Venezuela sirva para Cuba. (Captura de pantalla © Rollo Podcast – YouTube)

Enrique de la Torre, quien fuera alto oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con años de trabajo sobre Venezuela, sostuvo en una conversación con el periodista Miguel Cossío que la estrategia de Estados Unidos hacia Cuba debe ser distinta a la aplicada contra el chavismo y basarse en una presión sostenida contra el régimen comunista de La Habana.

Según su análisis, esa línea ya estaría en marcha bajo la actual administración estadounidense, con Marco Rubio como figura clave, debido a que la Isla enfrenta una quiebra económica, depende de apoyos externos y busca acceso a mercados financieros y créditos de Washington para sobrevivir.

De la Torre rechazó que la “receta” usada en Venezuela sirva para Cuba. Afirmó que Caracas funcionó durante años como plataforma para enemigos de EEUU, entre ellos Rusia, China, Irán, Hezbolá, Hamás y otros actores terroristas.

Mientras La Habana, aunque ya sin el dinero ni la influencia de otras décadas, sí logró convertirse en el cerebro de los sistemas de seguridad e inteligencia venezolanos.

Rubio como parte esencial de la estrategia

Rubio destacó que la Isla ha “colonizado” el sistema de seguridad del país vecino. (Captura de pantalla © NBC – YouTube)

Sobre el escenario actual, el exfuncionario dijo no creer en una mesa de conversaciones amplia entre Washington y el castrismo. En cambio, apostó por una etapa de presión. En ese sentido no precisó el tiempo, pero advirtió que a la administración Trump aún le quedan tres años por delante.

De la Torre recordó que, durante su etapa en la CIA, tuvo que presentarle opciones a Rubio cuando este integraba el comité del Senado encargado de supervisar operaciones y presupuesto de la agencia.

A su juicio, Rubio posee una comprensión más amplia del problema cubano que otros funcionarios estadounidenses, porque no se limita a la lógica tradicional de la diplomacia.

Por eso interpretó como reveladora la afirmación del propio Rubio de que solo él y el presidente conocen el contenido real de lo que intentan hacer con Cuba.

Según su criterio, ello evidencia desconfianza hacia otras estructuras del gobierno federal, en particular hacia sectores del Departamento de Estado proclives a repetir fórmulas de diálogo, concesiones parciales y aperturas graduales que, en su opinión, nunca han provocado una fractura real en el sistema comunista de partido único.

Miguel Cossío aludió a la necesidad de estudiar los pasos para la reconstrucción y la refundación del país, mientras destacaba textos previos publicados por De la Torre sobre la estructura real del poder en la Isla.

Cuba diseñó un aparato para el control del chavismo

En su exposición, insistió en que el aparato de control del chavismo fue diseñado y moldeado por asesores cubanos para blindar a la cúpula de poder.

El exoficial aseguró que la influencia del castrismo sobre Venezuela fue tan profunda que llegó a incidir incluso en decisiones políticas internas.

Citó como ejemplo la promoción de la figura de Delcy Rodríguez dentro del chavismo, al afirmar que el régimen cubano la veía como una garantía ideológica y de control sobre Nicolás Maduro.

A su juicio, la relación entre ambos países no fue de cooperación entre iguales, sino de subordinación estratégica de Caracas a los intereses de La Habana, a cambio de servicios de inteligencia, seguridad y respaldo político.

La presión sobre Cuba, no la fórmula venezolana

A partir de esa lectura, De la Torre sostuvo que la política hacia Cuba debe partir de una premisa distinta: la dictadura no necesita productos fabricados en EEUU, sino acceso al sistema financiero, a créditos oficiales y a facilidades comerciales que luego no pagaría.

En su criterio, la élite cubana ha utilizado durante años el argumento del “bloqueo” para ocultar el fracaso estructural de la economía estatal, pese a que la Isla puede comerciar con otros países si logra financiamiento.

El problema, dijo, no es la prohibición de comprar, sino la falta de liquidez y la desconfianza internacional sobre su capacidad de pago.

El exalto oficial remarcó que ahora sí se estaría viendo “un embargo de verdad”, en referencia al endurecimiento de la presión. Consideró que la narrativa que responsabiliza a Washington por el colapso energético y material en Cuba forma parte de una campaña de propaganda amplificada por medios liberales de EEUU y Europa, e incluso por intereses rusos.

Según su argumento, presentar la crisis como un fenómeno reciente distorsiona una decadencia que, en su visión, lleva décadas incubándose por la improductividad del modelo cubano.

El sistema cubano sobrevive no por eficiencia interna, sino por su habilidad para insertarse como aliado útil de otros gobiernos afines y extraer beneficios de esa relación.

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