
Rosa Alcara, de 52 años, ahora exdirectora de una guardería en Hialeah, terminó bajo arresto por ser sospechosa de un abuso infantil, luego de que cámaras de seguridad captaran el momento en que golpeaba a un niño de 3 años durante un cambio de pañal, dejándole una marca visible.
Según un informe policial, compartido por Local 10, el incidente ocurrió el viernes pasado y la detención se ejecutó ayer jueves por parte de agentes del Departamento de Policía de Hialeah.
Tras conocerse los hechos, fue despedida de su cargo en EZ Daycare and Learning Center, ubicado en 1325 W. 30th St., confirmó la propietaria del centro, Natasha Johnson, al canal estadounidense.
El informe señala que la abuela del niño, al recogerlo en la guardería, advirtió “la huella de una mano” en el muslo izquierdo del pequeño y se lo comunicó a la madre, quien se puso en contacto la propietaria del lugar.
Ante la acusación, Johnson se comprometió a revisar las grabaciones internas para esclarecer lo ocurrido. Al día siguiente, la dueña del centro llamó a la familia para informar que el video mostraba a Alcalá golpeando al niño mientras le cambiaba el pañal.
La dueña aseguró que despidió de inmediato a la exdirectora tras el hallazgo de las imágenes. Asimismo, indicó que la guardería colaboró con la familia, la policía y el Departamento de Niños y Familias de Florida (DCF) para el regreso del menor al centro.
Fotografías mostraban “enrojecimiento visible en el muslo izquierdo consistente con haber sido golpeado por la mano de un adulto”, incluido el “contorno de dos dedos” aún marcado en la piel, detalló el reporte policial.
Según la policía, Alcalá fue detenida tras presentarse al departamento para relatar una confesión. No obstante, el documento aclara que esa supuesta confesión fue posteriormente eliminada del informe.
La sospechosa, identificada en el informe de arresto como ciudadana venezolana, compareció el viernes ante el tribunal de fianzas de Miami-Dade, donde se le impuso una cantidad de 5.000 dólares.
La jueza de Miami-Dade, Mindy Glazer, ordenó a la imputada mantenerse alejada del menor y de su antiguo lugar de trabajo mientras avanza el proceso judicial. La investigación continúa bajo supervisión de las autoridades locales y de protección infantil.
La agresión física es un delito menor de primer grado que puede conllevar hasta un año de prisión o una multa de hasta 1.000 dólares. Sin embargo, este delito se clasifica como grave en ciertos casos, como cuando el acusado tiene una condena previa por agresión, la víctima sufre discapacidad permanente o desfiguración, o se intenta o se comete estrangulamiento contra un miembro de la familia o pareja.
La agresión física también puede ser considerada un delito grave de tercer o segundo grado si se usa un arma mortal. En estos casos, las penas pueden incluir multas de entre 5.000 y 10.000 USD y una condena de hasta 5 o 15 años de prisión, dependiendo de la gravedad del incidente.