
El economista cubano Germán González Rodríguez afirmó desde Cuba que el Grupo de Administración Empresarial Sociedad Anónima (GAESA), pero presentado como GAE en el último comunicado oficial del régimen, solo ha contribuido al deterioro de sectores estratégicos de la economía nacional.
Las declaraciones sobre esta agrupación vinculada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias fueron realizadas durante el programa Barrio Adentro, de Radio Martí, después de que el régimen de La Habana publicara ayer martes una declaración en defensa del conglomerado.
“GAESA no responde al Estado cubano”, aseguró González Rodríguez, al cuestionar la versión oficial que presenta al grupo como una estructura transparente, sometida a mecanismos de control y creada para captar divisas durante el Periodo Especial.
Según el economista, desde sus inicios el conglomerado fue apropiándose de las mejores empresas estatales y de los sectores que generaban mayores ingresos, bajo el argumento de una supuesta eficiencia. Sin embargo, sostuvo que el resultado ha sido el debilitamiento progresivo de la economía cubana.
“Cuando GAESA empezó, en los años noventa, Cuba producía 3 o 4 millones de toneladas de azúcar. La economía cubana estaba mal, no vamos a decir que estaba bien; Cuba era un desastre, pero era un desastre que existía; ahora es un desastre que no existe, está en coma”, afirmó.
González Rodríguez mencionó el colapso de la zafra azucarera, la reducción del ganado, la desaparición de la aviación nacional, el desplome del turismo y la desaparición de la Corporación Nacional de Cítricos S.A., una entidad que, según explicó, rendía cuentas al Estado y mantenía vínculos comerciales con compañías extranjeras.
“El turismo está en el punto más bajo de la historia de Cuba desde Diego de Velázquez a hoy”, dijo el especialista, quien también cuestionó la falta de cítricos en el país. En referencia a una frase atribuida al presidente designado de la Isla, Miguel Díaz-Canel, sobre el limón, agregó que en Cuba “no hay un limón, no hay una naranja, ni una toronja”.
El economista comparó el impacto de GAESA sobre la economía cubana con el de una especie de “alien” y rechazó que el grupo pueda ser considerado una empresa estatal eficiente. A su juicio, el conglomerado no solo carece de transparencia, sino que ha acelerado la destrucción de la capacidad productiva de la Isla.
“La ‘eficiencia’ de GAESA es mentira. Ha desaparecido lo que quedaba de la economía cubana. Llegó GAESA y la economía cubana ha disminuido a una velocidad más alta que antes, es decir, la velocidad del derrumbe se ha incrementado”, señaló.
Sus declaraciones contrastan con la defensa oficial difundida por La Habana, que negó que el grupo funcione como una estructura opaca o paralela al Estado. El comunicado del régimen sostuvo que “el GAE no es una estructura opaca, ni paralela al Estado cubano” y lo presentó como una herramienta creada para generar recursos destinados a programas sociales, inversiones productivas y obras de infraestructura.
La respuesta oficial se produjo después de las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos contra GAESA y otras entidades vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana, entre ellos finanzas, turismo, energía, minería y seguridad.
El Gobierno cubano relacionó esas medidas con la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump el 1 de mayo de 2026. Según La Habana, Washington intenta construir una narrativa de descrédito contra instituciones que considera esenciales para el sostenimiento del sistema político de la Isla.
La Habana también aseguró que los ingresos del grupo han contribuido a la construcción de viviendas, inversiones energéticas, obras hidráulicas, policlínicos, consultorios médicos y escuelas. Entre los ejemplos citados figuran más de 10 mil viviendas en varias provincias, trabajos en la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, en Felton, Holguín, y proyectos hidráulicos como los trasvases Este-Oeste y Norte-Sur.
No obstante, la declaración no aportó balances financieros públicos, auditorías independientes ni detalles verificables sobre los ingresos, gastos, inversiones o estructura interna del conglomerado. Esa ausencia de información mantiene abiertas las críticas sobre el verdadero alcance del poder económico de GAESA y su relación con las instituciones civiles del Estado cubano.