
La poetisa, actriz y compositora cubana Olga Navarro falleció en La Habana a los 97 años, según mensajes de despedida difundidos este lunes 26 de octubre.
Reconocida por su extensa trayectoria en la poesía, la música y la televisión, la artista deja una obra vinculada a varias generaciones de cubanos, tanto dentro como fuera de la Isla. Hasta el momento, no se han precisado públicamente las causas de su muerte.
La noticia provocó expresiones de pesar entre personas vinculadas al ámbito cultural. Uno de los mensajes compartidos lamentó que la poesía cubana perdiera a una de sus figuras más representativas, al tiempo que recordó el cariño de familiares, compañeros y admiradores.
¿Quién fue Olga Navarro, la Vedette del Verso?
Nacida el 3 de diciembre de 1928 en el municipio habanero del Cerro, Olga Navarro Tauler comenzó su carrera como modelo y posteriormente se incorporó al teatro, la televisión y la declamación.
Fue una de las figuras vinculadas a los primeros años de la televisión cubana y participó en espectáculos de cabaret. Su capacidad para interpretar poemas ante el público le permitió ganar reconocimiento dentro de la escena artística nacional.
Durante una presentación en México recibió el sobrenombre de “La Vedette del Verso”, denominación que acompañó su carrera y reflejó su particular manera de combinar poesía, música y actuación.
Una trayectoria dedicada a la poesía y la música cubana
En 1957 publicó su primer libro, Versos, y un año después presentó A ti. Posteriormente aparecieron títulos como La flor erguida, Motivos de Cuba y Ser mujer y poeta.
También escribió canciones interpretadas por reconocidas figuras de la música cubana, entre ellas Rosita Fornés, Omara Portuondo y Meme Solís. Parte de su producción estuvo dedicada al público infantil.
Su trayectoria recibió numerosos reconocimientos. En 2008, durante un homenaje por su cumpleaños número 80, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le entregó el diploma Nicolás Guillén.
La cultura cubana pierde a una figura de varias generaciones
Navarro desarrolló buena parte de su carrera en instituciones culturales estatales, pero su legado artístico trasciende las estructuras oficiales y pertenece al patrimonio de todos los cubanos.
Su fallecimiento también invita a reflexionar sobre la preservación y difusión de la obra de los artistas que construyeron la identidad cultural nacional, especialmente ante las dificultades económicas e institucionales que enfrenta Cuba.
Con su desaparición física, la cultura cubana pierde a una creadora que dedicó décadas a la poesía y la música. Permanecen sus libros, composiciones y grabaciones como testimonio de su contribución artística.