
El actor cubano Jorge Losada Moreno falleció el domingo 5 de abril de 2026 en La Habana a los 92 años, según informaron su colega y amigo Luis Lacosta y la organización CubaActores.
La muerte de una figura de larga trayectoria en la radio, el teatro, la televisión y el cine cubanos cerró una vida dedicada al arte, pero también puso el foco en las difíciles condiciones en que transitó sus últimos meses.
Luis Lacosta, director de arte del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, lamentó públicamente la pérdida de quien definió como un amigo y un hermano mayor. En su mensaje, recordó más de 65 años de cercanía y aseguró que Losada permanecerá entre quienes compartieron con él dentro y fuera de los escenarios.
En paralelo, CubaActores lo despidió como una figura que marcó generaciones dentro de la actuación en Cuba. La entidad recordó que este mismo año le había otorgado el Premio Maestro de Generaciones, un reconocimiento que resumía su papel como actor, guía, maestro y referente de la escena nacional.
En los últimos tiempos, Lacosta había utilizado las redes sociales para alertar sobre el deterioro de salud del actor y la situación de precariedad en la que vivía.
Según sus denuncias, tuvo que pedir ayuda en más de una ocasión para conseguir apoyo básico para un artista con una extensa carrera, convertido en símbolo cultural, pero dependiente de la solidaridad ajena para sobrellevar su rutina.
La advertencia más reciente, publicada hace menos de un mes, describía una situación crítica. Se denunció entonces la falta de alimentos, de recursos económicos y de transporte para llevarlo al médico.
También aseguró que ya no contaban con dinero suficiente para atender sus necesidades. El mensaje retrataba un escenario límite para un actor ampliamente conocido dentro del panorama cultural de la Isla.
Nacido en 1933, Jorge Losada se graduó como Bachelor of Arts en Texas, Estados Unidos, y obtuvo además un diploma en la Academia de Arte Dramático de La Habana. Su trabajo actoral comenzó en los años 50 como declamador en la radio y luego se extendió al teatro, la televisión y el cine, donde construyó una carrera amplia y sostenida.
En el teatro participó en más de 60 piezas, entre ellas La verdad sospechosa, Las preciosas ridículas y Llévame a la pelota. Durante la década de 1980 desarrolló una labor destacada como comediante en el Teatro Musical de La Habana, con obras como Maestra Vida, Pedro Navaja, El Decamerón, Don Quijote de La Rampa y El Caballero de Pogolotti.
Su paso por la televisión incluyó espacios como Los domingos no están contados y series como Los abuelos se rebelan, Los papaloteros, SOS Divorcio, Día y noche y Las huérfanas de la Obraría.
También integró durante unos cuatro años el elenco del programa humorístico Pateando la lata, consolidándose como un actor de reparto respetado y de presencia constante en la pantalla.
En el cine, su trayectoria comenzó en 1964 con Soy Cuba y siguió con títulos como No hay sábado sin sol, Maluala, Techo de vidrio, Patakín, Plácido, Alicia en el pueblo de Maravillas, Guantanamera, Estorbo, Rosa la china y El cuerno de la abundancia.
Además trabajó como subdirector del Estudio Lírico de La Habana y participó en puestas presentadas en Europa y América Latina.
Losada recibió la Orden por la Cultura Nacional, otorgada por el Consejo de Estado, y el premio al mejor actor de teatro de la UNEAC en 1987 por El Caballero de Pogolotti. Además, se desempeñó como presidente del jurado del Premio Caricato en la categoría de Humor.
Su muerte deja luto en la escena artística cubana y reaviva el debate sobre el abandono que pueden sufrir, incluso al final de sus vidas, figuras esenciales de la cultura nacional.