Con noventa años al fallecer y casi una vida entera dedicada a la revolución más larga y fructífera del continente americano y a un enfrentamiento directo con los gobiernos americanos, Fidel decidió que su imagen no estará presente en el día a día de los cubanos.
En el último adiós a sus cenizas en Santiago de Cuba y donde el gobernante Raúl Castro dijo las palabras centrales, dio a conocer la última voluntad de Fidel, al decir;
….”siguiendo la voluntad Fidel—quien rechazaba cualquier manifestación de culto a la personalidad y fue consecuente con esa actitud hasta el final—presentaré una propuesta legislativa para prohibir que se utilice su nombre en calles e instituciones públicas y que se le erijan monumentos o estatuas”.
De seguro dicha decisión sorprendió al pueblo cubano, donde de ya habrían de existir propuesta de artistas y colectivos laborales y estudiantiles, para mediante estas formas de manifestaciones rendirle de manera permanente tributo al líder de la revolución cubana.