
La crisis energética en Cuba ha alcanzado niveles alarmantes, obligando a las personas a dormir en azoteas bajo mosquiteros para encontrar un respiro del calor. Una fotografía que circula en redes sociales se ha vuelto viral, pues ilustra la desesperación de quienes se enfrentan a apagones programados de hasta 16 horas diarias.
Bajo el título de “Así se amanece en Cuba”, el usuario de Facebook Saúl Manuel publica una imagen de un cubano que alistó un lecho para dormir toda la noche en el techo de su casa, mientras utilizaba un mosquitero de copa, sostenido en los cordeles para tender ropa.
La situación recuerda a la vivida durante el período especial en los años 90, cuando la falta de electricidad y recursos básicos era común. Gadiary Díaz recuerda cómo, a los seis años, dormía sin mosquiteros después de semanas sin corriente, sobreviviendo gracias a la solidaridad de los vecinos.
La desesperación es palpable en los comentarios de ciudadanos como Marlene Oropesa, quien sugiere ir a dormir a los hoteles, afirmando que “la calle es del pueblo, según ellos, entonces los hoteles también deben de ser del pueblo”.
El impacto de los apagones es devastador, especialmente para los más vulnerables. Lhr Dairy describe cómo su familia se acuesta y despierta sin electricidad, afectando la educación y salud de sus hijos. “Mis hijos no han dormido nada, y justo cuando iba a hervir la leche de su desayuno se fue la electricidad”, relata.
Yonard Texidor expresa su frustración, diciendo que su familia amanece echando aire a su hijo con cartones. “No queda resistencia y mucho menos corazón para ponerle a esto. Basta ya”, declara, reflejando un sentimiento generalizado de agotamiento y desesperanza entre los cubanos.
Desde hace semanas, Cuba enfrenta una severa crisis energética causada por la falta de combustible en 54 centrales de generación distribuida. La Unión Eléctrica informó sobre múltiples unidades termoeléctricas fuera de servicio por averías y mantenimiento. Con un déficit de generación eléctrica de 1.359 MW, la demanda supera la capacidad de suministro, lo que ha llevado a apagones prolongados en gran parte del país.
La crisis se debe a la falta de combustible y las averías en las unidades termoeléctricas, exacerbadas por la incapacidad del gobierno para gestionar eficientemente los recursos. El déficit de generación eléctrica ha alcanzado niveles críticos, afectando tanto a la economía como a la vida diaria de los ciudadanos.