
Las fuerzas armadas de Ucrania han logrado un avance significativo en territorio ruso durante los últimos días, específicamente en la región fronteriza de Kursk, donde ya controlan 1.000 kilómetros cuadrados, informó BBC.
Esta operación ofensiva ha resultado en la toma de 24 poblaciones, según dijo el comandante de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Oleksandr Syrsky, el pasado lunes 12 de agosto.
En un video difundido a través de Telegram por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el jefe militar confirmó por primera vez de manera explícita el alcance de la operación. Asimismo, afirmó que las fuerzas ucranianas están cumpliendo con las tareas asignadas y que la situación está bajo control a lo largo de la línea del frente.
Hasta el momento, la operación había sido envuelta en un secretismo casi total, con pocos datos oficiales sobre su alcance. Sin embargo, analistas militares habían estimado que Kiev controlaba aproximadamente 400 kilómetros cuadrados antes del anuncio oficial.
La incursión en la región de Kursk marca el mayor ataque en suelo ruso desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente ucraniano informó en un mensaje en Telegram sobre una reunión del gabinete de guerra en la que se discutieron las “acciones defensivas en el frente y las operaciones en esa región”. El mandatario también mencionó que se está preparando un plan humanitario para los territorios bajo control ucraniano, a fin de estabilizar las zonas ocupadas y minimizar las afectaciones a la población civil.
Por su parte, Alexei Smirnov, gobernador en funciones de Kursk, reconoció que las fuerzas ucranianas controlan más de 20 localidades, que albergan a unas 2.000 personas. En este sentido, señaló que los combates en la región se complican por la falta de una línea clara del frente y la dificultad para identificar la ubicación de las unidades enemigas.
El funcionario también informó que la incursión ucraniana ha penetrado hasta 12 kilómetros en una franja de 40 kilómetros de ancho, mientras que algunos analistas de este país estiman una profundidad de entre 30 y 35 kilómetros.
La operación ucraniana ha generado caos en las filas rusas, con grupos móviles de sabotaje ucranianos, operando en la región, lo que ha llevado al Comité Nacional Antiterrorista ruso a declarar una operación punitiva.
En siete días transcurridos desde el inicio de la ofensiva, más de 121.000 personas han sido evacuadas de la región, y otras 60.000 esperan ser trasladadas. Hasta el momento, se reportan 12 civiles muertos y 121 heridos en Kursk.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó que ha repelido siete ataques ucranianos en las proximidades de la ciudad de Sudzha, uno de los posibles objetivos de Kiev, dado que allí se encuentra el gasómetro que bombea gas a países de la Unión Europea.
La situación en las regiones vecinas de Briansk y Belgorod, esta última duramente castigada a lo largo de la guerra, es de gran preocupación, ya que los avances ucranianos en Kursk podrían afectar directamente la estabilidad de estas áreas.