
La viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Anayansi Rodríguez Camejo, afirmó que el régimen castrista ha establecido una “línea roja” en el diálogo con la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Al ofrecer una entrevista este martes en Estambul, Turquía, a la agencia de noticias Anadolu, la funcionaria afirmó que La Habana sí tiene interés en dialogar con Washington, pero sin cruzar la línea para hablar sobre un cambio en el sistema político de la Isla.
“Puedo confirmar categóricamente que el sistema político cubano no es negociable. No forma parte de la mesa de negociación, si es que podemos tener una mesa de negociación. Y, por supuesto, ni el presidente ni el cargo de ningún funcionario son negociables”, precisó.
La vicecanciller insistió en que existen áreas donde ambos países podrían cooperar, como temas de aplicación de la ley, el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, asuntos que describió como de interés mutuo.
Asimismo, confirmó que hay conversaciones entre los dos gobiernos, aunque manejadas con discreción por su sensibilidad. Esa afirmación coincide con reportes recientes que indican que ambas partes han mantenido contactos, aunque todavía sin una negociación estructurada ni un marco formal reconocido públicamente.
Rodríguez Camejo también rechazó la caracterización de Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para EEUU, fórmula empleada por Trump al firmar el 29 de enero una orden ejecutiva vinculada al bloqueo de combustible a la Isla.
Según la funcionaria, Cuba no representa amenaza alguna para ningún país. Ese pulso político ocurre mientras la crisis energética se profundiza: tras la orden de Washington, la Isla apenas recibió un envío de crudo procedente de Rusia en casi cuatro meses.
La viceministra atribuyó al embargo y al bloqueo de combustible un costo anual de unos 7.000 millones de dólares para la economía cubana. Describió además un panorama humanitario severo: infraestructura energética deteriorada, cortes prolongados de electricidad y afectaciones directas en la salud pública.
Según sus datos, cerca de 100.000 pacientes esperan cirugía, entre ellos casi 2.000 niños; hasta 40.000 embarazadas aguardan una ecografía, y más de 30.000 menores no reciben sus vacunas a tiempo por la falta de transporte refrigerado.
Trump reactiva sus declaraciones contra Cuba
Las declaraciones llegaron apenas un día después de que Trump reactivara sus amenazas contra la Isla ante periodistas en la Casa Blanca. El mandatario dijo que Cuba es una “nación en decadencia” y sugirió que podría ser uno de los próximos objetivos de su política exterior una vez terminadas las operaciones militares estadounidenses contra Irán.
“Cuba es una nación fallida y podemos pasar por ella después de que terminemos con Irán, es una nación fallida que ha sido dirigida horriblemente durante muchos años por los Castro”, manifestó el mandatario.
Las declaraciones de Trump también parecen responder a comentarios recientes del mandatario designado por el régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, durante una entrevista concedida al programa Meet the Press de NBC News.
En esa conversación, Díaz-Canel advirtió que una eventual acción militar de EEUU contra la Isla tendría un elevado costo y pondría en riesgo la estabilidad regional. Sostuvo que no existe motivo para justificar una invasión, una “operación quirúrgica” ni el secuestro de un presidente, y afirmó que, de ocurrir un escenario así, los cubanos combatirían para defenderse.
El dirigente añadió que La Habana mantiene disposición al diálogo, pero dejó claro que no aceptará condiciones ni presiones dirigidas a cambiar el sistema político cubano. Esa posición vuelve a chocar con la línea dura que ha sostenido la administración republicana.
En las últimas semanas, Trump ha insistido en una retórica de confrontación al plantear la posibilidad de actuar contra Cuba, a la que señala como una amenaza para la seguridad nacional de EEUU por sus vínculos con adversarios de Washington y su protección a terroristas.