
La escasez de alimentos en Cuba ha llegado al punto en que casi ningún alimento está libre de la “regulación”, es decir, el racionamiento que le permite a cada familia adquirir solo cierta cantidad de los productos.
Esta vez los productos agrícolas, un básico de la dieta de los cubanos y de todo el mundo, fueron regulados mediante la libreta de abastecimiento en los mercados de la provincia de Ciego de Ávila.
Según las autoridades, la medida en los mercados agropecuarios se tomó por un “aumento” en la demanda de hortalizas en los últimos meses, por lo que la regulación “permite” que el producto alcance para la mayor cantidad de familias posible.
A través de la libreta, las autoridades hacen “un reparto más equitativo se llevan a cabo alternativas de venta que son bien acogidas por la población”, según la prensa oficialista.
Sin embargo, las quejas constantes de los cubanos en medio de la escasez dejan ver que no están precisamente de acuerdo con el racionamiento, que además en años tampoco ha resuelto nada.
Los productores agrícolas llevan años pidiendo libertad para realizar su labor, poder decidir qué sembrar, dónde y a cuánto venderlo, pero el gobierno controla cada aspecto de la producción, distribución y venta de sus productos, dejándoles una ínfima parte de la ganancia de los mismos.
Sin embargo, el régimen cubano no cuenta con la capacidad para atender todas las necesidades de los productores, retrasándose en la recogida de la mercancía lo que muchas veces lleva a la pérdida de la misma y quedándole a deber a los campesinos por meses e incluso por años.