
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, viajará el viernes a Cuba para participar en un encuentro bilateral con el mandatario designado de la Isla, Miguel Díaz-Canel, a unos días de que finalice su mandato e inicie la administración de Abelardo de la Espriella, quien tiene en sus planes romper las relaciones diplomáticas de Bogotá con La Habana.
Según información divulgada por Infobae Colombia, Petro desarrollaría una agenda bilateral en La Habana con el propósito de expresar la solidaridad de su gobierno ante la crisis económica y social que atraviesa la Isla.
Hasta el momento, la presidencia colombiana no ha publicado el programa oficial ni ha precisado los asuntos que serán discutidos durante los encuentros. Esta sería la tercera visita de Petro a Cuba durante su mandato.
La primera ocurrió en junio de 2023, cuando asistió al cierre del tercer ciclo de negociaciones entre el gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional. Cuba participó en ese proceso como país garante.
El segundo viaje tuvo lugar en septiembre de ese mismo año, durante la Cumbre del G77+China. Petro intervino en debates sobre cooperación entre países en desarrollo, cambio climático y cambios en el sistema financiero internacional.
Ante sus múltiples escándalos por motivos de corrupción e inseguridad, así como la llegada de un futuro presidente con política contraria a su ideología izquierdista, existe la especulación de que Petro podría negociar un asilo temporal en Cuba.
Tras el inicio de la administración De La Espriella, podrían ponerse en marcha eventuales investigaciones que generen cargos criminales contra Petro, quien buscaría abandonar territorio colombiano para evitar su detención.
El mandatario saliente confirmó en su cuenta de X que sustituyó un desplazamiento previsto a Estados Unidos por la visita a territorio cubano. El mandatario calificó la Isla como un lugar “vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe” y se refirió a ella como “la Cuba agredida”.
La decisión marca otro respaldo explícito de Petro al Gobierno de Díaz-Canel, cuestionado internacionalmente por la falta de libertades políticas, la existencia de presos políticos y la represión de las protestas ciudadanas.
El mandatario colombiano ha defendido mantener relaciones con La Habana como parte de una política exterior que presenta como autónoma y orientada hacia la integración regional.
Mientras Petro cierra su política exterior con un acercamiento al régimen cubano, el presidente electo prepara una reorganización de la red diplomática colombiana. De la Espriella anunció el cierre de embajadas en 14 países y la eliminación de unos 15 consulados, además de suspender la apertura de una representación en Palestina.
Las embajadas afectadas se encuentran en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumanía, Senegal y Sudáfrica. Colombia conservará relaciones con la mayoría de esos Estados a través de otras misiones, pero romperá completamente los vínculos con La Habana y Managua.
“En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías”, afirmó De la Espriella. El futuro canciller, Omar Bula Escobar, sostuvo además que mantener embajadas en dictaduras puede contribuir a legitimar gobiernos señalados por violaciones de derechos humanos.
El presidente electo aseguró que la reforma permitirá trasladar recursos hacia seguridad, salud, educación, infraestructura y asistencia a la población vulnerable. También anunció una auditoría durante sus primeros 100 días para evaluar el costo y los resultados de otras misiones colombianas en el exterior.