
El reciente fallecimiento de al menos 32 militares cubanos en Venezuela durante la operación de Estados Unidos para extraer al dictador Nicolás Maduro y presentarlo ante la justicia en Nueva York por múltiples cargos criminales, incluyendo el narcotráfico, ha generado una serie de testimonios reveladores.
Los familiares de las víctimas desmienten el discurso oficial del régimen castrista que pretende presentar a estos hombres como héroes que cayeron cumpliendo su deber en “desigual combate”.
El periodista Mario Pentón ha hablado con algunos familiares, quienes aseguran que sus parientes no eran soldados de carrera, sino personas que fueron enviadas a Venezuela en busca de mejorar su situación económica y ayudar a sus familias.
Uno de los testimonios más impactantes es el de un familiar de un hombre identificado como “soldado” por el gobierno cubano. Este familiar asegura que su pariente nunca fue militar, sino chófer civil.
Además, relata que su ser querido fue enviado a Venezuela no para luchar por la revolución, sino por una necesidad económica. La familia también denuncia que las fotos publicadas por los medios oficiales, como Granma, que muestran a los fallecidos con uniformes militares, son montajes burdos. “Mi familiar jamás se puso un traje verde militar”, expresó.
Otro familiar entrevistado ratifica esta versión, señalando que muchos de los fallecidos no tenían ninguna preparación militar. “Los mandaron a Venezuela para ganar algo de dinero y ayudar a sus familias. No eran héroes ni luchaban por la patria”, explica el testigo.
En este sentido, los testimonios dejan en claro que muchos de los cubanos enviados a Venezuela, en su mayoría sin experiencia militar, fueron utilizados por el régimen como carne de cañón en un conflicto para el que no estaban capacitados y no podrían sobrevivir.
Las historias de abuso laboral también emergen en estos relatos. Los familiares aseguran que los trabajadores cubanos en Venezuela, como médicos y otros profesionales, recibían salarios bajos mientras el gobierno cubano se quedaba con la mayor parte del dinero.
Este tipo de explotación laboral no es nuevo, pues, como ocurre con los médicos cubanos, el régimen se queda con gran parte de lo que los cubanos ganan en el extranjero, dejando a los trabajadores con muy poco. En el caso de los militares, las familias aseguran que estos hombres fueron enviados sin el entrenamiento adecuado y sin el reconocimiento que merecían.
El caso de un teniente coronel cubano también ha generado indignación. Su viuda, quien habló con Martí Noticias, relata cómo su esposo había estado en Venezuela durante dos años. Él esperaba su relevo, pero las condiciones en las que vivió fueron extremas. Según la viuda, su esposo nunca fue informado sobre los detalles de su misión y tampoco recibió el apoyo necesario por parte de las autoridades cubanas.
El dolor de la viuda se ve intensificado por la falta de información sobre el regreso del cuerpo de su esposo. “Aún no sé si su cuerpo será repatriado a Cuba, ni cuándo se celebrará su funeral”, explica visiblemente afectada.
Por otra parte, algunos testimonios revelan la participación de oficiales cubanos en la represión dentro de Cuba antes de ser enviados a Venezuela. El testimonio de un expreso político cubano es revelador: habla sobre el capitán de la seguridad del Estado, Joel Pérez Tabares, quien estuvo involucrado en torturas a opositores políticos en Cuba antes de ser enviado al anillo de seguridad de Maduro.
“Este es el capitán que estuvo en el anillo de seguridad de Maduro. Tenía un vasto historial de represión dentro de Cuba”, asegura el testigo.
La muerte de estos oficiales en Venezuela ha sido vista por algunos como un acto de justicia, pues sus manos estaban manchadas de sangre en la Isla, donde sometieron a miles de cubanos a abusos y torturas.