
El 21 de septiembre de 2001, agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) arrestaron a Ana Belén Montes, considerada como la espía más peligrosa del fallecido dictador Fidel Castro dentro del gobierno de Estados Unidos.
A 25 años de su captura, Martí Noticias compartió detalles sobre este agente que logró infiltrarse en la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), donde llegó a convertirse en la principal analista sobre Cuba dentro de la comunidad de inteligencia militar.
La detención ocurrió pocos días después de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Ese día, un avión también secuestrado por los extremistas cayó en Pensilvania.
Para ese momento, Montes ya estaba bajo vigilancia de las autoridades estadounidenses y tenía acceso a información militar clasificada que podía ser utilizada para anticipar las acciones de Washington tras los ataques.
Durante años, entregó información confidencial al gobierno cubano, incluyendo datos sobre operaciones militares, instalaciones estratégicas y programas de defensa de EEUU. Según las investigaciones del FBI, sus acciones estuvieron motivadas principalmente por razones ideológicas y no por beneficios económicos.
Las sospechas surgieron tras el derribo de Hermanos al Rescate
Uno de los momentos que aumentó las sospechas sobre Montes ocurrió después del derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate por parte de la Fuerza Aérea cubana el 24 de febrero de 1996.
El ataque provocó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal permanente en EEUU: Mario de la Peña, Carlos Costa, Armando Alejandre Jr. y Pablo Morales.
Montes fue asignada a un equipo especial para analizar las consecuencias del incidente. Según la investigación, una llamada urgente la hizo abandonar el lugar antes de lo previsto y los investigadores observaron que se encontraba visiblemente alterada. Poco después, un agente de inteligencia cubano rompió el protocolo e intentó contactarla mientras se dirigía al trabajo.
Un colega dentro de la DIA informó posteriormente a un oficial de seguridad que sospechaba que Montes podía estar bajo influencia de la inteligencia cubana. Aunque fue entrevistada, negó cualquier relación con espionaje y el caso quedó archivado temporalmente.
El FBI siguió sus movimientos hasta el arresto
La investigación se reactivó en el año 2000, cuando las autoridades estadounidenses buscaban identificar a un agente cubano operando dentro de Washington.
El FBI utilizó vigilancia física y electrónica, además de registros encubiertos, para construir un caso contra Montes. Los investigadores querían identificar a sus contactos cubanos y esperaron para capturarla durante un encuentro directo con ellos.
Sin embargo, los atentados del 11 de septiembre cambiaron la situación. El FBI y la DIA temían que Montes pudiera recibir información relacionada con los planes militares estadounidenses contra los responsables del ataque, por lo que decidieron detenerla.
Tras su arresto, Montes aceptó declararse culpable y reveló información sobre sus contactos. En 2002 fue condenada a 25 años de prisión por conspiración para cometer espionaje a favor del gobierno cubano.
El reclutamiento de Ana Belén Montes
La labor de la agente comenzó a mediados de la década de 1980. Montes fue reclutada en 1984 por Marta Velázquez, una puertorriqueña que tenía vínculos con la inteligencia cubana y quien facilitó su contacto con oficiales de La Habana.
En 1985, ambas recibieron entrenamiento en Cuba. Allí aprendieron métodos de comunicación clandestina, intercambio de información y técnicas para evitar ser detectadas. Posteriormente, Montes buscó empleos que le permitieran acceder a información estratégica relacionada con América Latina.
En septiembre de 1985 logró ingresar a trabajar en la DIA, pese a que previamente un excompañero había advertido sobre sus opiniones contrarias a la política estadounidense en Nicaragua.
Entre 1986 y 1996, Montes se convirtió en una especialista con altos niveles de acceso a información clasificada sobre América Central. Posteriormente, en 1993, fue seleccionada como analista principal encargada de Cuba dentro del Pentágono.
Montes salió de prisión en enero de 2023 después de cumplir 22 años de una condena de 25 años. La liberación ocurrió bajo condiciones de vigilancia y restricciones, incluyendo la prohibición de establecer contacto con agentes extranjeros.