
Una bronca entre varios cubanos tras un partido de béisbol en Hialeah se volvió viral en redes sociales luego de que el periodista Yasel Porto divulgara imágenes del altercado, ocurrido a la salida del estadio.
Una parte de los jugadores fue tras sus rivales y, en plena vía pública, entre los carros estacionados, se armó “la gorda”. Se dieron piñazos, golpes de todo tipo, incluso hasta con el bate. Los que querían escapar eran perseguidos por el otro grupo.
El episodio generó rechazo entre decenas de usuarios, que lo calificaron como un espectáculo vergonzoso y debatieron sobre sus posibles causas, entre ellas versiones no confirmadas sobre apuestas.
Según la publicación reproducida en el material compartido, Porto describió la escena como “un show vergonzoso” y lamentó que la calle terminara convertida en un ring improvisado.
El video captó a varios hombres enfrentándose al terminar un juego, en un ambiente que pasó del deporte a la violencia física y que, por la difusión alcanzada, colocó otra vez a Hialeah en el centro de una discusión incómoda para parte de la comunidad cubana en el sur de la Florida.
La mayoría de los comentarios vertidos en redes sociales coincidieron en un punto: la pelea dejó una imagen bochornosa. Varios usuarios hablaron de “vergüenza”, “papelazo” y “cochinero”, mientras otros lamentaron que un hecho de ese tipo ocurriera entre cubanos y, además, quedara grabado y expuesto ante miles de personas.
Algunos consideraron especialmente grave que la trifulca terminara con varios hombres contra uno solo, incluso haciendo uso de bates de madera.
Numerosos usuarios señalaron que ese objeto podía convertirse en un arma peligrosa y cuestionaron con dureza al hombre que lo empleó. Algunos hablaron incluso de cárcel, demandas y responsabilidad penal. En Estados Unidos, las leyes sí se aplican con rigor, a diferencia de Cuba.
Dentro de esa oleada de reacciones también surgieron especulaciones sobre el origen del enfrentamiento. Un grupo de comentaristas apuntó a supuestas apuestas o deudas entre los involucrados, pero en el material no aparece ninguna prueba ni versión oficial que confirme ese motivo.
A ese rechazo se sumaron comentarios sobre eventuales consecuencias migratorias y policiales. En la conversación aparecieron menciones a ICE, deportaciones y arrestos, casi siempre en tono burlón o de advertencia.
Un comentarista identificó a los implicados no como peloteros profesionales, sino como choferes de Uber en Miami que juegan béisbol los fines de semana, y pidió evitar un enfoque que pudiera llevar a pensar en figuras vinculadas al béisbol organizado.