- Advertisement -

Cómo el 11 de septiembre afectó a la comunidad cubana en Nueva York

Zona Cero en Nueva York.
Los hechos vividos ese 11 de septiembre cambiaron la historia del país y provocaron una respuesta internacional contra el terrorismo. (Foto © Periódico Cubano)

Este viernes 11 de septiembre de 2026 se cumplen 25 años de los atentados terroristas que golpearon a Estados Unidos y dejaron casi 3.000 muertos. Los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington cambiaron la historia del país y provocaron una respuesta internacional contra el terrorismo.

Entre las víctimas estuvieron al menos siete personas de origen cubano, cuyos nombres permanecen vinculados a una de las mayores tragedias del siglo XXI.

Si bien la cantidad de víctimas cubanas tras el atentado puede ser considerada insignificante cuando se compara con las más de 3.000 vidas perdidas ese fatídico día, el 9/11 sirvió como un recordatorio más de que aquellos que deciden buscar una mejor vida en el extranjero quedan expuestos a riesgos constantes.

La mañana del 11 de septiembre de 2001 comenzó con el secuestro de cuatro aviones comerciales por parte de terroristas de Al Qaeda. Dos aeronaves impactaron contra el World Trade Center, otra cayó sobre el Pentágono y una cuarta se estrelló en Pensilvania tras la reacción de los pasajeros.

El ataque dejó miles de familias afectadas y marcó también a la comunidad cubanoamericana, que perdió a trabajadores, inmigrantes y profesionales que habían construido sus vidas en Estados Unidos.

Los cubanos entre las víctimas del World Trade Center

Uno de los nombres más recordados es el de Marco Motroni, músico cubano de ascendencia italiana que murió mientras se encontraba en las Torres Gemelas. Había llegado a Estados Unidos cuando tenía 11 años junto a su familia y durante más de dos décadas formó parte de la orquesta Novel, agrupación dedicada a difundir la música cubana.

Nancy E. Pérez, de 36 años, también falleció aquel día. La residente de Secaucus, Nueva Jersey, trabajaba para la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, institución que perdió a varios empleados durante los ataques.

George Merino, nacido en Matanzas, tenía 39 años cuando murió. Trabajaba en Fiduciary Trust International en Queens. Su historia forma parte de los numerosos relatos de cubanos que encontraron en Estados Unidos un nuevo comienzo antes de ser víctimas del terrorismo.

Niurka Dávila, de 47 años, también laboraba para la Autoridad Portuaria. Tras obtener la ciudadanía estadounidense, adoptó el nombre de Rosa Dávila.

Juan La Fuente, originario de Cienfuegos y de 61 años, murió mientras trabajaba para Citibank en Poughkeepsie, Nueva York. Aunque se conocen pocos detalles sobre su vida en Estados Unidos, su nombre figura entre los cubanos fallecidos en el ataque.

Carlos Domínguez, de 34 años, fue la víctima cubanoamericana más joven identificada. Trabajaba como técnico para Marsh & McLennan Companies cuando ocurrió la tragedia.

Michael A. Díaz-Piedra III, de 49 años y residente en Nueva York, completa la lista de víctimas cubanas conocidas del 11-S.

El cubano que sufrió las secuelas del rescate tras el 11-S

Otro de los casos más recordados es el del detective retirado de la Policía de Nueva York Luis Álvarez, de origen cubano, quien falleció en 2019 a los 53 años debido a un cáncer relacionado con la exposición a sustancias tóxicas durante las labores de rescate en el World Trade Center.

Álvarez pasó tres meses entre los escombros de las Torres Gemelas buscando sobrevivientes y restos de las víctimas tras los ataques perpetrados por Al Qaeda. Durante ese tiempo estuvo expuesto al polvo, humo y productos químicos liberados por el colapso de los edificios, factores que posteriormente fueron vinculados con enfermedades graves entre miles de trabajadores de emergencia.

Antes de morir, el exagente testificó ante el Congreso de Estados Unidos para reclamar la continuidad del Fondo de Compensación para las víctimas y trabajadores afectados por el 11-S. Su intervención impulsó una iniciativa para garantizar recursos destinados durante décadas a policías, bomberos, rescatistas y otros empleados que sufrieron enfermedades relacionadas con su labor después de la tragedia.

El caso de Álvarez representa el impacto a largo plazo que tuvo el atentado no solo entre las víctimas directas, sino también entre los miembros de las comunidades inmigrantes que participaron en las labores de auxilio y reconstrucción en Nueva York.

Piloto cubano relata cómo vivió el 11-S mientras volaba hacia Nueva York

El piloto e instructor cubanoamericano George Fariñas recordó los momentos de incertidumbre que vivió el 11 de septiembre de 2001, cuando viajaba en un vuelo con destino a Nueva York y recibió una orden inesperada de aterrizar de emergencia en Nueva Orleans debido a los atentados terroristas.

Fariñas relató que, al principio, ni la tripulación ni los pasajeros conocían la magnitud de lo que estaba ocurriendo. La instrucción llegó directamente desde las autoridades de defensa y obligó al avión a cambiar su ruta sin explicar los motivos. La situación quedó clara cuando, al llegar a la terminal, observaron en las pantallas de televisión las imágenes de los ataques contra las Torres Gemelas.

El episodio marcó un antes y un después para la aviación estadounidense. Fariñas explicó que antes del 11-S los controles de seguridad eran mucho más flexibles y no existían organismos como la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). Tras los atentados, Estados Unidos implementó nuevas medidas para reforzar la protección en aeropuertos y aeronaves, incluyendo mayores controles de acceso, inspecciones y protocolos más estrictos en las cabinas de mando.

Para el piloto cubanoamericano, aquellos ataques no solo cambiaron la forma de viajar, sino que transformaron la percepción de seguridad entre pasajeros, tripulaciones y autoridades aeronáuticas.

Tania Head, la falsa sobreviviente que engañó a miles

La historia del 11-S también quedó marcada por uno de los mayores engaños relacionados con los sobrevivientes. Tania Head aseguró durante años que había escapado de la Torre Sur del World Trade Center y llegó a convertirse en presidenta de la Red de Supervivientes del World Trade Center.

Sin embargo, en 2007, una investigación periodística reveló inconsistencias en su relato. Su verdadero nombre era Alicia Esteve Head, una española que no estuvo en Nueva York durante los atentados. La investigación determinó que varios elementos de su historia eran falsos, incluido su supuesto trabajo en una empresa ubicada en las Torres Gemelas.

A 25 años del ataque, el 11 de septiembre continúa siendo una fecha de memoria para las familias de las víctimas y para millones de estadounidenses. La tragedia impulsó cambios en la seguridad nacional de Estados Unidos y desencadenó conflictos internacionales como las guerras en Afganistán e Irak.

Sin comentarios

¿Qué opinas? ¡Déjanos tu comentario!

Please enter your comment!
Ingrese su nombre

Salir de la versión móvil