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El mercado de La Mandarria se hunde entre la basura y el olvido

Mercado El Mandarria
La Mandarria perdió su función y quedó a merced del descuido. (Captura de pantalla © LEO de CUBA – YouTube)

Vecinos del municipio Regla, en La Habana, denunciaron esta semana el deterioro del antiguo mercado de La Mandarria, un espacio que durante años abasteció a la comunidad y que en 2026 funciona como vertedero improvisado.

Residentes grabaron videos y difundieron imágenes del lugar para mostrar cómo la estructura perdió techos, paredes y condiciones sanitarias, hasta quedar reducida a escombros y desechos acumulados.

El recorrido, compartido en redes sociales, expone pisos rotos, vigas oxidadas y montones de basura donde antes operaban puestos de alimentos.

“Esto era antes el mercado de la mandarria. Miren lo que queda ahora”, comenta el autor del video mientras señala el interior del inmueble. En otra toma advierte: “Tener cuidado para subirse aquí”, al referirse al riesgo de derrumbe.

La instalación, que servía como punto de encuentro comercial para los vecinos de Regla, dejó de recibir mantenimiento hace años. Sin reparación ni vigilancia, el sitio se convirtió en depósito de desperdicios.

“Ahora mismo por hoy es un basurero”, afirma el testimonio. Otro comentario resume el sentir colectivo: “Da tristeza. Así está hoy en día la Cuba que nos vio nacer”.

Habitantes consultados explican que la falta de servicios básicos y el abandono de infraestructuras públicas marcan la vida diaria en la zona.

Calles con baches, escasa recogida de desechos y edificios en ruinas forman parte del panorama.

Hasta el momento, autoridades locales no han informado sobre planes de rehabilitación. Mientras tanto, la comunidad exige respuestas y teme accidentes, sobre todo por el acceso libre al inmueble.

El mercado de La Mandarria forma parte de la memoria comercial del municipio Regla, en La Habana. Surgió a mediados del siglo XX como un punto de abasto popular para los barrios cercanos al puerto y a las zonas industriales del territorio.

Su nombre, asociado al término “mandarria”, herramienta de golpe, alude al carácter obrero de la comunidad que lo rodeaba, integrada por estibadores, trabajadores del muelle y empleados de fábricas.

Durante décadas, el inmueble concentró la venta de viandas, carnes, granos y productos normados. Familias enteras acudían a diario para hacer compras y también para intercambiar noticias.

Más que un centro de comercio, funcionó como espacio de encuentro social. Vendedores estatales y cuentapropistas compartían los mostradores, mientras el mercado marcaba el ritmo de la vida cotidiana en Regla.

Con la crisis económica de los años noventa, el mantenimiento del edificio disminuyó. La escasez de insumos, las filtraciones y la falta de reparaciones aceleraron su deterioro.

Algunos puestos cerraron y otros operaron de forma intermitente. Con el paso del tiempo, la actividad se redujo hasta casi desaparecer.

En la última década, el lugar perdió su función original y quedó expuesto al abandono. Para muchos residentes, La Mandarria no solo representa un mercado en ruinas, sino un símbolo del declive de servicios básicos que antes sostenían a la comunidad.

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