
Las intensas lluvias y fuertes rachas de viento del huracán Helene provocaron la muerte de, al menos, 52 personas en el sureste de Estados Unidos. Además, miles de ciudadanos aún se encuentran varados en sus hogares inundados a la espera de los equipos de rescate, informó Local 10.
Dicho ciclón tocó tierra en Big Bend, Florida, el jueves por la noche como un huracán de categoría 4, con vientos de hasta 225 kilómetros por hora (140 mph). Tras su llegada, avanzó rápidamente por Georgia, las Carolinas y Tennessee. A su paso, se registraron caídas de árboles y destrucción de viviendas, así como severas inundaciones y formación de tornados.
La región oeste de Carolina del Norte quedó prácticamente aislada debido a deslizamientos de tierra que obligaron al cierre de carreteras clave, como la Interestatal 40. Los equipos de rescate han realizado cientos de operaciones de salvamento, siendo una de las más dramáticas la del condado rural de Unicoi, Tennessee, donde pacientes y personal de un hospital fueron evacuados en helicóptero desde un tejado.
La región continúa sufriendo cortes de comunicación, con torres de telefonía derrumbadas, lo que dificulta los esfuerzos de rescate y la confirmación de víctimas. Por ello, las autoridades no descartan la aparición de más cuerpos en las zonas afectadas.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) informó que la tormenta, ahora un ciclón postropical, permanecerá sobre el valle de Tennessee durante el fin de semana, provocando inundaciones que no se veían en un siglo. En Atlanta, las lluvias superaron los 28 centímetros (11,12 pulgadas) en 48 horas, la mayor cantidad desde 1878.
El presidente Joe Biden calificó la devastación como “abrumadora” y prometió la ayuda del gobierno para la recuperación. Helene ya se ha convertido en la tormenta más letal en Carolina del Sur desde el huracán Hugo en 1989.
En Florida, la marejada ciclónica causó destrucción, pero el gobernador Ron DeSantis destacó que, aunque se esperaba una tragedia mayor, el impacto en la región fue contenido gracias a medidas preventivas.
En Georgia, los equipos de rescate están centrados en abrir rutas hacia los hospitales y llevar suministros a las áreas más afectadas. Georgia Power, la principal compañía eléctrica del estado, advirtió que las condiciones siguen siendo peligrosas, con inundaciones y numerosos cierres de carreteras.
AccuWeather estima preliminarmente que los daños totales y las pérdidas económicas provocadas por Helene en Estados Unidos oscilan entre 95.000 y 110.000 millones de dólares.