
Un video difundido en redes sociales mostró esta semana el exterior del Hotel Grand Aston La Habana sin turistas visibles, en una imagen que expone la crisis del turismo cubano en 2026, marcada por la caída de visitantes, sanciones de Estados Unidos, apagones y baja ocupación hotelera.
La grabación fue realizada en El Vedado, una de las zonas más promocionadas por el régimen para el turismo internacional.
“Miren cómo está esto, esto da pena, no sé qué va a pasar con nosotros”, dijo Arnold Caraballo mientras grababa la calle frente al hotel. En el video, el área aparece sin el movimiento habitual de taxis, autos clásicos y visitantes que durante años acompañó la actividad turística en esa zona de La Habana.
“Vacío, aquí no hay turistas, aquí no hay nada. Ya esto no hay quien lo aguante ya”, agregó el autor de la grabación. Su comentario resume el ambiente de incertidumbre que golpea a trabajadores, negocios privados, transportistas y servicios vinculados a los visitantes extranjeros.
El Grand Aston figura entre los hoteles más modernos de la capital cubana. Fue inaugurado en 2022, cuenta con unas 600 habitaciones y opera bajo gestión del grupo indonesio Archipelago International en asociación con Gaviota S.A., empresa vinculada al conglomerado militar GAESA.
La imagen del hotel vacío coincide con datos oficiales que muestran un fuerte retroceso del sector. Cuba recibió 298.057 turistas internacionales en el primer trimestre de 2026, un 48 % menos que en igual período de 2025, según cifras divulgadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información y reportadas por EFE.
El deterioro se profundizó en marzo. Ese mes llegaron a la Isla 35.561 visitantes extranjeros, después de 77.663 en febrero y 184.833 en enero. La caída golpeó además a mercados que el gobierno cubano había presentado como estratégicos para compensar la pérdida de viajeros tradicionales.
La crisis también alcanza a las cadenas internacionales. El grupo hotelero español Meliá cerró el primer trimestre con el 50 % de su capacidad operativa en Cuba paralizada, según informó EFE a partir de fuentes de la compañía. La empresa atribuyó parte del problema a las dificultades de suministro de combustible.
El golpe financiero fue notable. Meliá reportó un beneficio neto de 3,3 millones de euros en el primer trimestre, un 68 % menos que en el mismo período del año anterior, mientras su operación cubana continuó afectada por la baja ocupación, los apagones y la debilidad de la demanda.
En Cayo Santa María, el conglomerado Gaviota cerró 20 hoteles y dejó a más de 7.000 trabajadores sin empleo, de acuerdo con reportes de prensa independiente. La medida reflejó la incapacidad del sistema turístico estatal para sostener instalaciones con baja demanda y altos costos de operación.
El escenario se complicó con las nuevas sanciones de Washington contra GAESA. Estados Unidos impuso medidas financieras contra el conglomerado militar cubano y la empresa Moa Nickel, en una ofensiva dirigida a limitar el acceso del régimen a inversión extranjera y divisas. Reuters reportó que la decisión forma parte de una campaña más amplia de presión de la administración Trump contra La Habana.
Mientras se multiplican las señales de deterioro, el primer ministro Manuel Marrero inauguró FITCuba 2026 con un mensaje optimista grabado en video. Según el contenido difundido por medios cubanos, prometió “un próximo invierno muy fuerte” y defendió que “cada vez que un turista viaja a Cuba, está ayudando al pueblo cubano”. La frase generó críticas porque buena parte de los ingresos del sector pasa por estructuras estatales y militares, no por los bolsillos de la población.