
El creador de contenido digital conocido como El Chicle reveló que fue detenido durante varias horas en una estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en La Habana, debido a uno de sus sketches humorísticos más comentados.
Ignacio, nombre real del influencer de 22 años, narró en una entrevista con la plataforma Familia Cubana en YouTube que las autoridades lo obligaron a eliminar el video y a ofrecer disculpas públicas. El material en cuestión mostraba una burla directa a un oficial de la PNR.
“Sabía que esto podía pasar”, confesó el también cantante del género hyperreparto, quien acumula cerca de 140 mil seguidores en Instagram.
Sus videos, donde interactúa con personas en la calle, han generado controversia, especialmente por el uso de un humor que roza los límites sociales. Entre sus locaciones habituales se incluyen hospitales psiquiátricos, funerarias y, en este caso, una estación policial.
El incidente se produjo el año pasado en la Unidad Policial El Capri, en el municipio Arroyo Naranjo. “Lo planifiqué y salió mejor de lo que pensaba. No hay intención política, simplemente hago humor”, declaró.
Sin embargo, en el video se escuchaba la frase: “Esta gente no sirve para nada”, refiriéndose a la policía, lo que provocó su posterior encuentro con la ley.
“Me dejaron tranquilo un tiempo y luego me citaron. Estuve detenido unas horas, la pasé un poco mal. Me dijeron: ‘Esto no puede seguir así, la próxima vas directo para adentro’”, relató El Chicle, quien finalmente accedió a borrar el contenido y publicar una disculpa.
“No siento miedo, pero no voy a seguir jugando con la policía. No me hace gracia”, afirmó en referencia a la experiencia, que calificó de lección aprendida.
En su cuenta de Instagram, donde comparte videos de humor inspirados en situaciones cotidianas de Cuba, publicó un mensaje aclaratorio. “El video de la policía me costó caro. Fue una broma que se salió de control”, expresó en el material, ahora eliminado.
A pesar de la controversia, El Chicle insistió en que su contenido no busca incentivar actos contra el gobierno o el sistema político cubano. “Mi intención nunca ha sido crear problemas o incentivar nada contra el sistema. Solo hago contenido para que la gente se ría”, concluyó.
La situación generó reacciones divididas entre sus seguidores. Algunos expresaron solidaridad, interpretando el episodio como una muestra de coacción, mientras que otros criticaron lo que consideraron un cambio de postura motivado por el temor a mayores represalias.
Este incidente reaviva el debate sobre los límites del humor en contextos sociales complejos como el cubano, donde las bromas pueden tener consecuencias inesperadas.