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Izquierda de discurso, capitalismo de bolsillo: la doble moral en el mundo del arte

Doble moral Che
Pero la verdadera contradicción aparece cuando muchos artistas de tendencia izquierdista —o abiertamente anticapitalistas— viven del sistema que critican. (Foto © Periódico Cubano)

Muchos artistas adoptan posturas de izquierda porque el arte siempre se ha asociado con la rebeldía, la crítica social y la idea de enfrentarse al poder. Además, el entorno cultural —escuelas, festivales, instituciones y medios— está fuertemente dominado por narrativas progresistas.

Esto genera presión de grupo: ser de izquierda no solo es una convicción personal, sino una estrategia para encajar, obtener visibilidad, participar en festivales y recibir apoyo institucional. En ese contexto, los artistas con ideas conservadoras suelen ser estigmatizados, excluidos o tratados como anomalías ideológicas.

Pero la verdadera contradicción aparece cuando muchos artistas de tendencia izquierdista —o abiertamente anticapitalistas— viven del sistema que critican: contratos millonarios, giras internacionales, patrocinios, ventas de obras a precios elevados y uso intensivo de plataformas capitalistas.

Defienden el socialismo desde mansiones, critican la desigualdad mientras negocian exclusividades y cargan un discurso revolucionario financiado por las mismas estructuras del mercado. Esa incoherencia alimenta la percepción de doble moral: denunciar un sistema… mientras se disfruta plenamente de él.

Y cuando se trata de dictaduras, la paradoja es todavía más cruda. El caso de Cuba lo evidencia: artistas como Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel “Osorbo” Castillo Pérez fueron encarcelados por usar su obra para cuestionar al régimen, exigir libertad y denunciar la represión.

En cambio, otros artistas que apoyan o guardan silencio ante la dictadura reciben beneficios, visibilidad, recursos y protección. Es el premio a la lealtad y el castigo a la disidencia: una estructura donde la obediencia se recompensa y la valentía se encarcela.

En definitiva, el arte como herramienta de justicia y crítica es poderoso, pero también frágil. Muchos ensalzan discursos igualitarios mientras viven con privilegios capitalistas; otros arriesgan su libertad por decir la verdad. Esa tensión revela la realidad incómoda del mundo artístico: un sistema donde la coherencia se castiga y la complacencia se premia.

2 Comentarios

  1. Todo mi respeto y admiración por artistas que arriesgan su vida por la libertad de Cuba. Hay que ser muy valiente para enfrentarse a una dictadura como la de Cuba. Llevo una tristeza infinita por el pueblo cubano y siempre estaré en deuda con artistas como ustedes.

  2. Uno de los mayores abanderados de esa categoría se llama Amaury Pérez Vidal, mediocre en todo sentido, es y ha sido un monumento a la doble moral y al oportunismo . De los historicos capitalistas proletarios del arte en Cuba, cumbila de los dirigentes comunistas de la cultura para venir encumbrado a toda hora por ellos .

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