
A solo dos días de la confirmación de la muerte de un recluta en la capital cubana, otro joven cubano perdió la vida mientras cumplía el Servicio Militar obligatorio. Lázaro Daniel Monteros, de 19 años y natural de Ciego de Ávila, falleció en la unidad de El Morro, en La Habana.
Las circunstancias del lamentable hecho aún no han sido aclaradas a sus familiares, informaron las páginas independientes Nio Reportando un Crimen y Reporte Cuba Ya.
De acuerdo con la denuncia difundida en redes sociales, la familia recibió tres versiones diferentes sobre lo ocurrido. Una de ellas apunta a un impacto en la cabeza, aunque no se precisó de qué manera ocurrió ni qué lo provocó. La falta de información ha intensificado la indignación de allegados y de ciudadanos que siguen el caso.
La noticia de la muerte de Monteros ha generado una ola de comentarios en plataformas digitales, donde decenas de usuarios cuestionaron la obligatoriedad del Servicio Militar. Varias personas exigieron una investigación independiente y acusaron a las autoridades de ocultar datos clave.
En Reporte Cuba Ya, un usuario señaló que los jóvenes en el servicio enfrentan hambre, violencia verbal y hasta robos dentro de las unidades. “El hijo de una amiga tiene un solo uniforme que debe usar varios días porque todo se roba. Si los padres protestan, amenazan al muchacho. Están sometidos a estrés y presión psicológica”, afirmó.
Otro mensaje publicado en esa página exigió justicia: “Que hagan una investigación exhaustiva de las causas del fallecimiento y que se haga justicia. Son familias que pierden un hijo y nadie les da una explicación. Es un dolor que no se repara”.
Algunos internautas fueron más allá y reclamaron el fin del Servicio Militar obligatorio. “Debían eliminar eso. Lo que más sucede es la pérdida de vidas de jóvenes que estaban encaminados. Mientras, los que no estudian y se dedican a la delincuencia siguen libres. A esos no los tocan”, escribió un ciudadano.
La repetición de muertes en el Servicio Militar se ha convertido en un tema sensible dentro de la sociedad cubana. En los últimos meses, organizaciones de derechos humanos y padres de reclutas han denunciado condiciones precarias, falta de atención médica y ausencia de controles psicológicos para los jóvenes que reciben armas.
El caso de Monteros se suma al de Antonio Rassi, un joven de 18 años que se quitó la vida el 18 de agosto en la Unidad Militar El Calvario, en La Habana. Su fallecimiento fue confirmado por familiares y compañeros a medios independientes.
Ambos sucesos han reforzado los reclamos de mayor transparencia sobre lo que ocurre dentro de las unidades militares. Hasta el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido declaraciones oficiales sobre ninguno de los dos casos.
Una persona allegada a Monteros comentó en el post de Nio en Facebook: “Era mi vecino, y su hermana estudió conmigo, un niño tranquilo e inteligente de casa que no se metía con nadie, un niño de familia educado y bien criado por su mami, el barrio hoy está de luto y el corazón de todos nosotros los vecinos quedó con un vacío por su pérdida. EPD”.