
Un joven de Santiago de Cuba, identificado como Ángel Ernesto, falleció en un hospital tras haber sido aplastado por un tanque de guerra durante una maniobra militar imprudente en el Servicio Militar Obligatorio, informó el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada en Facebook.
El muchacho permaneció varios días ingresado en terapia intensiva en el Hospital Militar Joaquín Castillo Duany, donde los médicos intentaron salvarle la vida después del grave accidente.
Su fallecimiento ocurrió en la madrugada de este domingo, en medio del dolor de familiares, vecinos y conocidos que ahora exigen respuestas sobre las circunstancias del hecho.
Hasta el momento, las autoridades militares cubanas no han ofrecido una explicación pública detallada sobre lo ocurrido ni han informado si se abrió una investigación para determinar responsabilidades.
El silencio oficial vuelve a colocar bajo cuestionamiento la falta de transparencia con que el régimen maneja los incidentes dentro de las unidades militares, especialmente cuando involucran a jóvenes obligados a cumplir el servicio.
De acuerdo con comentarios de allegados del joven en el post de Mayeta Labrada, Ángel Ernesto no quería incorporarse al Servicio. Vecinos aseguraron que agentes de prevención y traslado fueron a buscarlo a su casa para llevarlo a la unidad militar.
Una allegada a la víctima, identificada como Laisbel Lusson, lamentó su muerte. En su comentario, expresó dolor e indignación contra una institución que muchos cubanos consideran una imposición estatal más que una decisión personal.
Otro usuario, Alejo Carrasquel, afirmó haber conocido a Ángel Ernesto desde la primaria y luego reencontrarse con él en la misma unidad militar. “Pudiste tener una vida plena. Descansa en paz, bro”, escribió.
Jóvenes son obligados a regresar al servicio militar
El caso ocurre en un contexto de creciente preocupación por nuevas citaciones militares a jóvenes cubanos. Según denuncias recibidas por medios independientes y publicaciones en redes sociales, las autoridades estarían llamando nuevamente a muchachos que realizaron un año de servicio reducido mientras cursaban estudios universitarios, pero que luego abandonaron sus carreras.
Muchos de esos jóvenes habrían dejado la universidad por razones económicas: falta de recursos, crisis del transporte público, alto costo de los alquileres y dificultades para mantenerse lejos de sus hogares. Al perder la condición de estudiantes, son reclamados otra vez por las estructuras militares.
Familiares de algunos afectados denuncian que varios ya se habían incorporado al mercado laboral para ayudar a sus familias, pero las nuevas citaciones los habrían obligado a abandonar sus empleos o enfrentar presiones.
En Cuba, los varones deben incorporarse al registro militar desde edades tempranas, y el cumplimiento del servicio suele ser requisito para acceder a la universidad. Ese mecanismo convierte la obligación castrense en una condición que marca el futuro académico y laboral de miles de muchachos en la Isla.