
Yoleidis Carballosa Riverón, una joven madre de tres hijos de la localidad de Guaro, en Mayarí, murió recientemente después de recibir una transfusión sanguínea por complicaciones posteriores a una cesárea en el hospital municipal.
Las autoridades atribuyeron el fallecimiento a una reacción por incompatibilidad de sangre, mientras sus familiares cuestionan la atención brindada y reclaman transparencia.
La Dirección Municipal de Salud Pública de Mayarí informó en Facebook que la paciente sufrió una “reacción hemolítica aguda postransfusional” asociada con incompatibilidad ABO. El organismo señaló que esta complicación figura entre las emergencias más peligrosas de la medicina transfusional.
Según el comunicado, el personal sanitario verificó el grupo sanguíneo, el factor Rh, la posible presencia de hemólisis y la compatibilidad mediante una prueba cruzada. Los resultados obtenidos antes del procedimiento supuestamente indicaron que las unidades podían administrarse.
Autoridades aseguran que cumplieron los protocolos
Después de comenzar la reacción, especialistas del Banco Provincial de Sangre repitieron los estudios. La institución aseguró que no encontró nuevas incompatibilidades ni señales de contaminación bacteriana en la sangre utilizada.
El estado de Carballosa Riverón empeoró y los médicos decidieron trasladarla al Hospital Clínico Quirúrgico Vladimir Ilich Lenin, en la ciudad de Holguín. Permaneció ingresada en cuidados intensivos, donde un equipo de varias especialidades intentó estabilizarla, pero la joven falleció.
La versión institucional no convenció a personas cercanas a la víctima. En un video compartido por José Álvarez, una familiar acusó directamente al centro médico. “Acaban de matar, para hablar claro, a una muchacha de tres hijos”, afirmó.
También lamentó las consecuencias para los menores: “Tres niños huérfanos… ¿Qué va a hacer esa criatura extrañando a su madre?”.
Antecedentes y deterioro de la salud pública cubana
El Hospital General de Mayarí ya había recibido críticas. En febrero de 2026, una denuncia afirmó que ocurrieron 14 muertes en una jornada, mientras las autoridades solo admitieron cuatro. Su salón de partos también permaneció cerrado casi un año y reabrió en marzo de 2025.
Entre enero y julio de 2025, la mortalidad materna en Cuba creció cerca de un 50% y alcanzó 56,3 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos.
La situación coincide con la falta de especialistas, equipos, medicamentos y materiales básicos. El Gobierno cubano ha reconocido que únicamente dispone de alrededor del 30% del cuadro básico de fármacos, una carencia que agrava el deterioro hospitalario en la Isla.