
Coco, el gatito que permanecía atrapado en uno de los edificios restantes del complejo Champlain Towers en Surfside, tras el derrumbe de la semana pasada, podría haber fallecido durante la demolición controlada de este domingo.
Luego de que un juez de Miami rechazara el amparo de emergencia impuesto por su dueña, una mujer de 89 años, el felino no fue rescatado antes de la demolición del inmueble.
De acuerdo con el reporte del diario Miami Herald, la solicitud fue presentada el domingo por la abogada Paula Phillips, a nombre de la asistente legal y voluntaria de rescate de animales, Stacey Karron, quien pretendía ingresar ella misma al inmueble.
Karron no podía acceder sin permiso debido al cerco de las autoridades, pero quería ingresar para rescatar al gato y a otros animales que probablemente se encontraban todavía en el interior del inmueble.
De acuerdo con el reporte, la activista estaba dispuesta a asumir la responsabilidad ante cualquier incidente que ocurriera en el intento de rescate.
“Entienden el riesgo. Entienden que el edificio puede derrumbarse en cualquier momento”, señaló la abogada.
A pesar de esto, y de que el rescate hubiera tomado solo pocos minutos, debido a que sabían en qué apartamento exacto se encontraba Coco, el juez Michael Hazman rechazó la petición jurídica.
Así, se llevó a cabo la demolición controlada de lo que restaba del edificio Champlain Towers, y se cree que Coco, quien vivía con sus dueñas en el cuarto piso, estaba dentro todavía al momento de la demolición.
Aunque hay probabilidades de que el gato haya salido antes, estas son reducidas, pues él no sabía lo que ocurría y se encontraba en lo que para él era un “lugar seguro”, su casa, además de que incluso de haber salido, no habría evitado los restos del segundo edificio al derrumbarse.
Coco fue reportado por su dueña desde el fin de semana del derrumbe, ocurrido el pasado 24 de junio.
La anciana y su hija explicaron que salieron corriendo tras el derrumbe, y al llamar a Coco él no acudió, por lo que ya no tuvieron tiempo de regresar por él, apuradas por los vecinos y el personal de seguridad.
Rescatistas intentaron alcanzarlo por medio de una plataforma, misma que usaban también para dejarle comida y agua en su balcón del cuarto piso, pero no lograron sacarlo de ahí.
Tanto las autoridades, como algunos activistas por los derechos de los animales, piensan que Coco no fue el único, y que probablemente hubo más mascotas abandonadas por sus dueños, que salieron a prisa del condominio que quedó en pie.
“Mi objetivo era ir allí y tratar de rescatar a las mascotas si me lo permitían. Tengo experiencia con el rescate de animales y me ofrecí como voluntaria para entrar, pero no me dejaron”, explicó Karron.
A pesar de sus intenciones, el edificio ya estaba cargado de explosivos al momento de presentar el amparo, y para que Karron regresara, los rescatistas habrían tenido que arriesgar aún más sus vidas.
Por su parte, la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, dijo que no se encontraron animales mientras los rescatistas registraron el edificio restante.
El derrumbe se programó para reducir la posibilidad de que el edificio cayera sobre los equipos de rescate, un riesgo probable ante la inminente llegada de la tormenta tropical Elsa.
Hasta el momento se han hallado 28 cuerpos entre los escombros y aún hay más de 100 desaparecidos.