
La Fábrica de Arte Cubano (FAC) denunció una campaña de descrédito y relacionó las acusaciones oficiales de discriminación con la censura del homenaje previsto a Celia Cruz por su centenario, enmarcando el conflicto en una disputa de carácter cultural y no como un hecho aislado.
En un comunicado institucional publicado este 1 de enero, a raíz de las declaraciones del Instituto de la Música, FAC rechazó categóricamente las imputaciones difundidas además por otras entidades culturales y medios oficiales. En el post se sostuvo que estas afirmaciones son falsas y responden a la incomodidad que genera un proyecto cultural independiente que opera fuera del control directo del Estado.
La controversia se desató tras la negativa de acceso a un joven a FAC, hecho ocurrido el 26 de diciembre y que fue presentado por instituciones oficiales como un uso indebido del derecho de admisión. Para FAC, ese episodio fue utilizado como pretexto para lanzar acusaciones de discriminación que no reflejan la naturaleza ni la trayectoria del proyecto.
Según la declaración, el punto de quiebre del conflicto se produjo cuando FAC decidió rendir homenaje a Celia Cruz, artista cubana cuya figura continúa siendo sensible dentro del relato cultural oficial. El tributo, previsto por el centenario de su nacimiento, fue censurado a última hora, de acuerdo con la institución.
FAC afirmó que, en lugar de respaldar un reconocimiento a una de las voces más universales de la cultura cubana, las autoridades optaron por bloquear la iniciativa y, posteriormente, desacreditar al proyecto mediante señalamientos públicos que considera infundados.
El comunicado describió a FAC como un proyecto cultural independiente y autónomo, gestionado por artistas, que desde su creación ha funcionado como un espacio alternativo de libertad creativa en Cuba. Esa condición, señaló, ha generado fricciones constantes con sectores institucionales que buscan regular y limitar la expresión artística.
FAC precisó además la naturaleza de su relación con el Estado. Aclaró que no posee un local propio y que opera en un inmueble estatal por exigencias legales, bajo la tutela administrativa de una institución cultural que percibe los ingresos de la taquilla, sin intervenir en la gestión creativa ni asumir los costos operativos del proyecto.
La institución aseguró que su sostenibilidad financiera depende exclusivamente del esfuerzo de sus miembros y de la colaboración de actores privados. Indicó que todas las inversiones en infraestructura, equipamiento técnico y mantenimiento han sido financiadas por su director y por los negocios privados que funcionan dentro del espacio, sin aportes gubernamentales.
En su defensa, FAC expuso datos sobre su impacto cultural y social. Informó que genera empleo directo a más de 300 trabajadores cubanos y que ofrece talleres artísticos gratuitos a miles de niños y jóvenes de la comunidad, además de espacios de formación continua para artistas y emprendedores.
En el ámbito artístico, se señaló en el post que programa más de 288 conciertos anuales y da escenario a más de 2000 músicos y proyectos, muchos de ellos jóvenes talentos que carecían de plataformas en la Isla. A esto se suman exposiciones colectivas de artes visuales, presentaciones de danza y teatro, y una programación sostenida durante todo el año.
El comunicado recordó también el reconocimiento internacional del proyecto, incluida su inclusión en la lista de los 100 mejores lugares del mundo de la revista Time, así como premios recibidos por su impacto cultural y social.
FAC destacó su labor comunitaria en momentos críticos, como su participación en la respuesta solidaria tras los tornados que afectaron La Habana en 2019 y su rol como centro de vacunación durante la pandemia de COVID-19. Mencionó además inversiones en infraestructuras básicas del barrio donde se encuentra ubicado.
En más de 12 años de funcionamiento, la institución afirmó haber recibido solo tres quejas formales por malas prácticas de empleados, las cuales fueron gestionadas de manera transparente, lo que considera una evidencia de su compromiso sostenido con la inclusión y el respeto.
FAC concluyó con un llamado al diálogo y a la unidad, y aseguró que informar al público nacional e internacional sobre lo que considera un ataque injusto forma parte de su responsabilidad. Reiteró que continuará defendiendo la libertad de creación y el arte como espacio de encuentro, frente a lo que describió como intentos de censura y difamación.