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La Habana instala trampas químicas para detectar robos de aceite en transformadores

La Habana instala trampas químicas para detectar robos de aceite en transformadores eléctricos
El aceite de los transformadores puede venderse como lubricante o utilizarse como sustituto de combustible en medio de la escasez de carburantes. (Imagen © Gema Miranda)

La Empresa Eléctrica de La Habana (EELH) anunció la instalación de trampas químicas en sus subestaciones para identificar a las personas involucradas en el robo de aceite dieléctrico de transformadores, una práctica que se ha extendido por varias provincias de Cuba ante el aumento de daños a la infraestructura eléctrica.

La entidad informó en su perfil oficial de Facebook que la medida busca “permitir la identificación de los actores ante posibles delitos de robo de aceite dieléctrico perteneciente a los transformadores”. El anuncio se suma a una estrategia que ya había comenzado a aplicarse en otros territorios del país.

Aunque la empresa capitalina no explicó los detalles técnicos del mecanismo, autoridades de Las Tunas habían descrito previamente el funcionamiento de este sistema durante su implementación en instalaciones fotovoltaicas de Jobabo.

El método utiliza una sustancia que se adhiere a la piel de quienes tienen contacto con los equipos protegidos. Como no se ve a simple vista, la única manera de quedar expuesto es a través de las luces ultravioletas.

La estrategia comenzó a ganar presencia en otras provincias después de que Las Tunas anunciara en mayo de este año la instalación de trampas químicas en coordinación con el Ministerio del Interior, luego de registrar 11 robos de aceite dieléctrico y piezas de transformadores.

Robos que dejan comunidades sin electricidad

El aceite dieléctrico es un componente esencial para el funcionamiento de los transformadores, ya que actúa como aislante y ayuda a controlar la temperatura del equipo. Cuando es extraído, los dispositivos pueden sufrir sobrecalentamiento, cortocircuitos y daños que requieren reparaciones complejas.

El producto tiene demanda en el mercado informal, donde puede venderse como lubricante o utilizarse como sustituto de combustible en medio de la escasez de carburantes. Según reportes oficiales, el precio puede alcanzar hasta 500 pesos cubanos por litro.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional que la cantidad de aceite robado es “casi similar” al volumen producido durante el mismo período. También señaló que algunos asentamientos han permanecido hasta 105 días sin servicio eléctrico debido a transformadores dañados cuya reposición resulta complicada.

Según la Fiscalía General de la República, entre 2025 y el primer semestre de 2026 se abrieron más de 460 investigaciones penales por delitos contra el Sistema Eléctrico Nacional. De esos casos, más de 300 estuvieron relacionados con la sustracción de aceite dieléctrico, detectada en todas las provincias y en 97 municipios.

Críticas ciudadanas en medio de la crisis eléctrica

El anuncio de la Empresa Eléctrica de La Habana provocó reacciones divididas entre los usuarios. Algunos cuestionaron que la información pública pudiera servir como advertencia para quienes cometen estos delitos.

“Y ya les acaban de avisar para que vayan con guantes”, comentó un usuario en la publicación de la empresa. Otros aprovecharon para reclamar soluciones a problemas acumulados en distintas zonas de la capital.

Entre las quejas aparecieron reportes sobre subestaciones fuera de servicio durante semanas, como la Apolo, inactiva desde el 3 de junio, y la que abastece áreas como Las Minas, La Gallega y Arango, fuera de funcionamiento desde el 22 de julio.

El Tribunal Supremo Popular estableció mediante el Dictamen 475 que el robo de componentes del sistema eléctrico puede ser procesado como sabotaje, con sanciones que van desde siete hasta 30 años de prisión, además de penas superiores en los casos considerados más graves.

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