
En un apartado poblado del municipio de Viñales, en Pinar del Río, Noel Díaz, un hombre de 52 años, asegura haber construido un modelo de familia poco común en Cuba: convive con 10 mujeres, a las que considera sus esposas, y es padre de 30 hijos.
Su historia, difundida a través de una entrevista en redes sociales por la youtuber cubana Rosy Wanderlust, genera asombro, críticas y curiosidad dentro y fuera de la Isla.
El protagonista afirma que su estilo de vida no fue planeado. “Yo no soñé con tener 10 esposas”, explica. Según relata, su primera relación comenzó hace más de tres décadas, y con el tiempo se fueron sumando otras parejas, hasta conformar una extensa familia que, asegura, se basa en el respeto y la armonía.
Uno de los aspectos más llamativos de su historia es la convivencia entre sus parejas. Aunque no viven todas bajo el mismo techo, residen en casas cercanas y comparten actividades cotidianas.
“Cada una tiene su casa, pero trabajamos juntos en los proyectos”, señala Noel, quien insiste en que entre ellas existe una relación cordial. “Si la felicidad y el respeto que hay en mi casa estuvieran en el mundo entero, el mundo fuera un paraíso”, afirma.
El hombre también comentó que mantiene normas estrictas dentro del hogar. Explicó en la conversación que evita muestras públicas de afecto entre las parejas frente a los hijos y promueve valores como el respeto y la disciplina. “Mis hijos no me han visto faltarle el respeto a ninguna mujer”, sostiene.
En cuanto a su descendencia, Noel declara tener actualmente 30 hijos, cifra que podría aumentar pronto debido a un nuevo embarazo dentro de la familia. Describe a sus hijos como “unidos” y “ejemplares”, y asegura que fomenta en ellos tanto la educación como la participación en tareas del hogar. “El problema de uno es el problema de todos”, dice, al referirse a la dinámica familiar.
Aunque dejó ver que una necesidad física lo llevó hasta donde está, Noel minimiza la importancia del sexo dentro de la convivencia y enfatiza otros elementos. “El sexo es secundario; lo fundamental es la atención, el cariño diario”, dice al tiempo que critica lo que considera una visión errónea de la masculinidad en la sociedad actual.
No obstante, comentó que en su familia existe una condición que provoca una elevada excitación sexual, principalmente durante las noches. Explica que no se trata de priapismo, ya que no ocurre en cualquier momento del día, sino en horarios específicos.
Señala que ya es el tercer caso dentro de su familia, por lo que considera que podría ser hereditario. Incluso menciona que uno de sus hijos adolescentes comienza a presentar síntomas similares. Aunque reconoce que puede resultar incómodo, no lo ve como una enfermedad grave, sino como una característica física que ha pasado de generación en generación dentro de su familia.
Noel rechaza rumores sobre supuestas prácticas esotéricas para atraer a sus parejas. “No creo en la brujería, creo en la mentalidad positiva y en el respeto”, asegura. Según él, su éxito en las relaciones radica en la comunicación y el trato cotidiano hacia las mujeres.
El entorno donde vive también forma parte de su proyecto personal. Noel ha desarrollado un espacio cultural conocido como “Las Raíces”, donde ha construido estructuras, esculturas y un mirador con vistas al Valle de Viñales. En este lugar, trabaja junto a sus parejas y planea habilitar áreas para visitantes.
Pese a las críticas que recibe, el hombre defiende su estilo de vida y cuestiona los prejuicios sociales. “Las personas hablan sin conocer”, afirma, al tiempo que aclara que muchas de sus parejas han decidido permanecer a su lado de forma voluntaria durante años.
Actualmente, el cubano se encuentra escribiendo un libro autobiográfico en el que pretende contar su historia en detalle. Según adelanta, espera concluirlo próximamente, con el objetivo de ofrecer su propia versión de una vida que, para muchos, resulta tan controvertida como singular.
El caso del pinareño abre un debate sobre los límites culturales, legales y sociales de las relaciones de pareja en Cuba, donde la poligamia no está reconocida legalmente, pero donde historias como esta, aunque excepcionales, logran captar la atención pública.
que envidia !