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La incómoda pregunta de la periodista de NBC a Díaz-Canel: “¿Está dispuesto a dimitir para salvar a Cuba?”

Miguel Díaz-Canel
El mandatario también pidió que cualquier contacto con Washington se produzca sin condiciones vinculadas a cambios en el sistema político cubano. (Captura de pantalla © Noticias Telemundo – YouTube)

Miguel Díaz-Canel rechazó públicamente la posibilidad de abandonar el poder en Cuba si así se lo exigiera Estados Unidos, durante una entrevista con la periodista Kristen Welker para NBC News y Meet the Press.

El intercambio, difundido este 9 de abril, se produjo en medio de la alta tensión entre Washington y La Habana y volvió a dejar claro que el régimen no acepta discutir su continuidad política como parte del diálogo bilateral, porque eso es potestad “del pueblo cubano y no del gobierno de los EEUU”.

Welker le preguntó si habría una salida del poder en caso de que Washington lo pidiera. Díaz-Canel respondió cuestionando la propia formulación de la pregunta y replicó si ese planteamiento se le haría a otro jefe de Estado en el mundo.

“¿Estaría usted dispuesto a dimitir con tal de salvar al pueblo de Cuba?”, le preguntó Welker. A esto, el mandatario cubano respondió: “¿Es una pregunta suya o del gobierno de EEUU?, ¿Usted le haría esa pregunta a otro Presidente?”, le increpó Díaz-Canel.

Luego, sostuvo que no se trataba de una interrogante periodística neutral, sino de una idea alineada con la posición del Departamento de Estado estadounidense.

La respuesta del gobernante cubano se inscribe en una línea que su gobierno ha repetido en las últimas semanas: la estructura política del país y la permanencia de sus principales dirigentes no están sujetas a negociación con la Casa Blanca.

En la misma entrevista con NBC, citada por Reuters, Díaz-Canel afirmó que su liderazgo responde a un mandato del pueblo cubano.

El mandatario también pidió que cualquier contacto con Washington se produzca sin condiciones vinculadas a cambios en el sistema político cubano. Esa exigencia marca el núcleo de la posición oficial de La Habana en un momento en que ambas partes reconocen contactos, aunque todavía sin una negociación formal y pública de mayor alcance.

Reuters reportó además que Díaz-Canel insistió en la idea de que los revolucionarios renuncien o den un paso al lado no forma parte de su vocabulario político. Con esa formulación, el gobernante descartó cualquier lectura según la cual su permanencia en el cargo pueda convertirse en moneda de cambio dentro de una conversación con EEUU.

La cuestión ha ganado peso desde marzo, cuando surgieron reportes de prensa en Estados Unidos sobre una eventual propuesta de Washington que contemplaría la salida de Díaz-Canel como parte de un entendimiento más amplio con Cuba. A raíz de esas publicaciones, el régimen reaccionó con rapidez para negar que ese tema estuviera sobre la mesa.

El 20 de marzo, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío dijo en una conferencia de prensa que podía confirmar “categóricamente” que el sistema político cubano no era negociable y que tampoco lo eran el presidente ni el cargo de ningún funcionario del país. Esa fue una de las respuestas más directas dadas hasta ahora por La Habana frente a las versiones sobre un posible relevo forzado.

Dos días después, el propio Fernández de Cossío reiteró en Meet the Press que un cambio de régimen estaba “absolutamente” fuera de la mesa en las conversaciones. En esa misma intervención, sostuvo que Cuba se prepara para una eventual agresión militar, aunque calificó ese escenario como improbable.

En ese contexto, la pregunta planteada por Welker tocó uno de los puntos más sensibles de la actual relación bilateral: si Washington pretende solo presionar económicamente a La Habana o si busca también una transformación en la cúspide del poder.

El episodio también mostró el tono defensivo con el que el gobernante cubano enfrenta cuestionamientos sobre su continuidad. En lugar de responder de manera directa con un sí o un no, devolvió la pregunta, cuestionó su origen y la asoció con la narrativa oficial de intervención extranjera. Esa estrategia ha sido recurrente en la comunicación política del régimen cuando se le exige rendición de cuentas sobre asuntos de fondo.

Para Washington, el caso confirma que cualquier acercamiento con Cuba seguirá condicionado por una barrera central: La Habana puede hablar de diálogo, comercio o sanciones, pero no está dispuesta a abrir una discusión sobre el control político interno. Para el aparato gobernante cubano, ese punto equivale a la defensa de su propia supervivencia.

La entrevista en NBC, por tanto, no solo dejó una frase polémica. También condensó el choque de fondo entre ambas orillas: Estados Unidos mantiene la presión y Cuba insiste en que su modelo y sus dirigentes no se negocian.

(Captura de pantalla © Noticias Telemundo – YouTube)

1 Comentario

  1. A ESE TIPO SE LO TIENEN QUE LLEVAR DE VACACIONES A NEW YORK CON MADURO, ES UN INCAPAZ Y POR SEGUIR ROBANDO EN EL PODER ELLO HACEN CUALQUIER CO}SDA COMO SI TIENEN QUE MATAR A MEDIO PUEBLO, SINVERGUENZA

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