Desde hace 30 años, María recoge y tuesta maní para vender en la calle y así ganarse la vida. Ella tiene 75 años de edad y solo cuenta con una hermana, de 89 años, y vive en el barrio de El Caney. Así lo ha recogido en un video una joven cubana que logró entrevistarla para las redes.
En las imágenes se ve caminando a María, recorriendo el parque intentando vender su maní a peso a los turistas o a los locales.
La anciana explica a la entrevistadora que desde hace 30 años se dedica a vender maní y que, desde muy temprana hora, se encuentra en el parque hasta la media noche.
¿Qué haces con el dinero? Le pregunta la joven.
– Para comer, dice María.
¿Con quién vives?
– Con mi hermana, María Caridad
¿Cómo está tu hermana?
– Regular, responde María, moviendo la mano delgada y quizá con algún problema de artritis.
La mujer, que apenas logra contestar, menciona que el dinero que gana con la venta es para los medicamentos de la hermana “y para que no se muera de hambre”.
La joven reconoce la sonrisa de María, que a pesar de las dificultades, ella siempre esta sonriendo.
¿Qué te inspira?
-Todo bien, responde la anciana mujer.
La joven insistió y le dice que siempre está sonriendo, a lo que María responde que se siente contenta, porque si se queda en la casa se muere más rápido, “me pongo a pensar, que hace falta plata para vivir, por eso me pongo aquí”.
La chica reflexiona sobre lo que se puede aprender de la vida de María, “que ante cualquier adversidad siempre hay que regalar una sonrisa. Tenemos que aprender de las personas que a pesar de tener una vida complicada nunca pierden la esperanza para luchar y poder sobrevivir”.
Por último, invita a la gente a estar siempre dispuesta a ayudar a quien más lo necesite, lejos de la banalidad.
A principios de este mes, Periódico Cubano publicó un video de un simpatizante castrista que radica en EEUU hostigando a la vendedora.
Se trata de Roberto García Grajales, quien en las imágenes cuestionaba a María sobre por qué vende en la calle, si tiene la chequera que le da el Gobierno para mantenerlos, y que “lo hace porque quiere” y no por una necesidad real.
que tristeza me da la sra. Pobre viejita!!! yo tengo mi abuelita viva, Dios me la cuide mucho mas aun, y estas cosas me conmueven.
Ejemplos como esta gran mujer me ayudan a luchar mas y mas cuando creo que estoy cansado de trabajar 60 hrs semanales. Dios le Bendiga y le de fuerzas para llevar aquello, que no es vida.