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La UNE informa cómo va el restablecimiento del SEN tras el apagón nacional en Cuba

Un trabajador de la Unión Eléctrica de Cuba
En La Habana, la recuperación avanza con extrema lentitud y solo se ha podido restablecer el servicio a 9.047 clientes. (Foto © UNE – Facebook)

El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba comenzó una recuperación lenta y fragmentada, después de una desconexión total que dejó sin electricidad a cerca de 10 millones de personas este lunes.

Periódico Cubano confirmó, a través de informes de la estatal Unión Eléctrica (UNE), que fueron activados microsistemas provinciales y priorizaron hospitales, bombeo de agua y otras instalaciones esenciales.

La caída ocurrió a las 12:17 p.m. y quedó registrada como el tercer apagón nacional durante 2026 y el octavo en aproximadamente dos años, situación que evidencia el avanzado deterioro de la infraestructura energética cubana.

Durante las primeras horas, el proceso de recuperación se concentró en la creación de pequeñas “islas” eléctricas. Estos circuitos funcionan de manera independiente y permiten alimentar servicios vitales, además de suministrar la energía necesaria para arrancar gradualmente unidades generadoras que no pueden ponerse en marcha por sí solas.

La UNE anunció primero la entrada en servicio de una unidad de Energás Boca de Jaruco. Más tarde, comunicó la incorporación de otra máquina de esa instalación y aseguró que ya funcionaban microsistemas en todo el país para proteger los centros considerados prioritarios.

En La Habana, la recuperación avanza con extrema lentitud. La Empresa Eléctrica de la capital informó que había logrado energizar una subestación y tres circuitos de distribución, con una carga total de apenas seis megavatios.

Ese limitado suministro beneficiaba a 9.047 clientes y representaba alrededor del 1% de la demanda eléctrica de la ciudad. La empresa advirtió que continuaría reconectando circuitos únicamente cuando las condiciones del SEN permitieran realizar las maniobras sin provocar una nueva caída.

Las autoridades también reportaron la formación de tres islas eléctricas en La Habana para garantizar el funcionamiento del sistema de gas manufacturado, el Hospital Naval y el Túnel de la Bahía.

En Villa Clara fue activada la hidroeléctrica Hanabanilla bajo restricciones, lo que permitió suministrar energía a hospitales de Santa Clara y a la estación de bombeo de agua de Palmarito.

El apagón ocurrió en una jornada que ya se anticipaba crítica. Antes del colapso, la UNE calculaba una disponibilidad de solo 935 MW frente a una demanda máxima cercana a los 3.100 MW. La afectación prevista era de 2.195 MW, equivalente a aproximadamente el 71% del consumo nacional durante el horario de mayor demanda.

Además, 11 de las 16 unidades termoeléctricas del país estaban fuera de servicio por averías o mantenimientos. Entre las plantas ausentes se encontraba la central Antonio Guiteras, en Matanzas, considerada la principal unidad generadora de Cuba. La generación distribuida también permanecía severamente limitada por la falta de combustible.

La reconstrucción del SEN después de una desconexión total requiere energizar líneas, subestaciones y centrales en una secuencia controlada. Cualquier desequilibrio entre la escasa generación disponible y la carga incorporada puede provocar otra caída, por lo que el servicio regresa primero a pequeñas zonas antes de interconectarse nuevamente a escala nacional.

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