
Este 13 de agosto se cumplen 99 años del natalicio del dictador cubano Fidel Castro y, como cada año, las autoridades comunistas de la Isla destinaron valiosos recursos a la ridícula propaganda y al culto a la figura del hombre que sumió al país en una profunda miseria.
Entre los numerosos homenajes, destaca una nueva canción dedicada a Fidel por uno de los músicos más reconocidos de la corriente oficialista, Raúl Torres. Asimismo, han sido compartidas en redes sociales las actividades celebradas en Quivicán, Mayabeque, donde se organizó un espectáculo para adultos que incluyó una coreografía de mujeres bailando reparto.
También se planificaron actividades para jóvenes y niños, pues el adoctrinamiento desde edades tempranas ha sido una de las estrategias clave del régimen para perpetuarse en el poder.
En Cuba, las infancias carecen de acceso a una vida digna, pero cuando se trata de moldear ideológicamente a la población, el gobierno no escatima en el uso de los escasos recursos destinados a la ciudadanía, mientras la cúpula dirigente se embolsa el resto.
El opositor cubano Mag Jorge Castro difundió el video de otra de las celebraciones, protagonizada por un hombre y una mujer uniformados en una peculiar, y completamente ridícula, demostración corporal. No sorprende: al régimen no le importa exhibir estas escenas, pues en sus filas hace tiempo que la inteligencia fue sustituida por la lealtad ciega o comprada.
Aunque faltan insumos para las necesidades más urgentes, nunca escasean los fondos para la propaganda, ni para la represión. Mientras la maquinaria propagandística del régimen se pone en marcha para seguir vendiendo una Cuba ficticia y a un líder como el mesías que nunca fue, toda voz disidente continúa siendo silenciada. Las cárceles permanecen llenas de presos políticos y la población sigue privada de sus libertades más fundamentales.
Y mientras el pueblo sufre y se le exige, con descaro, que resista, la cúpula gobernante continúa disfrutando de sus privilegios históricos. Este 13 de agosto, como en otras ocasiones, Fidel Antonio Castro Smirnov, nieto del dictador, celebró el natalicio de su abuelo lanzándose en paracaídas, un lujo reservado a la élite, mientras la mayoría de los cubanos sobrevive en la miseria.
Tampoco podía faltar la parafernalia del dictador de turno, Miguel Díaz-Canel, rindiendo homenaje en la tumba de Fidel, en Santiago de Cuba.
ahi ti8enen al cubano no les importa tener libertad es cerveza y musico por eso por mi que tienen lo que se merecen por basuras que son