
Lázaro Valle, emblemático lanzador cubano y estrella histórica de Industriales, rechazó tajantemente regresar al equipo azul, asegurando que nunca más vestirá esa camiseta. El exjugador, de 62 años, reveló su decisión durante una extensa entrevista en su casa en Guanabo, concedida al periodista Evyan Guerra.
Durante el diálogo recordó grandes momentos de su carrera, pero también los tragos amargos. Valle, reconocido por ser uno de los serpentineros más dominantes en la historia de Cuba, aseguró que su negativa de volver al cuerpo de dirección o como entrenador se debe a heridas personales y al sentimiento de olvido y falta de valoración por parte de las autoridades del deporte.
En un tono marcado por la desilusión, el picher derecho señaló sentirse apartado por las instituciones deportivas cubanas. Reveló que, pese a su amplia experiencia, no ha sido convocado para asesorar ni siquiera en categorías juveniles como el Sub-23. “A mí no me han dicho nada. No me han llamado a chequear nada. Uno se siente apartado, que tu criterio no importa”, explicó.
Además, mencionó su frustración porque grandes talentos del pasado como Omar Luis, con una curva excepcional, hayan quedado en el olvido, resaltando la necesidad urgente de rescatar esos conocimientos.
“Hay cosas que duelen y ya me tocó el ego. Digo que yo más nunca”, argumentó sobre la posibilidad de volver a Industriales.
El capitalino recordó especialmente dos campeonatos que ganó para Industriales, en 1990 y 1996, destacando particularmente este último título, conquistado tras la muerte de su padre. Después de 31 horas sin dormir y 28 días sin lanzar, logró darle la victoria al equipo, un esfuerzo que aún recuerda con emoción, pero también con tristeza ante la actual indiferencia oficial.
Durante la entrevista, habló en detalle sobre los polémicos entrenamientos en altura realizados en México durante su época dorada. Aseguró que estos ejercicios eran fundamentales para lograr una condición física y mental excepcional antes de competencias internacionales.
“En la altura, los bateadores mejoraban, pero al bajar los lanzadores estábamos en una forma óptima. Lanzábamos entre 95 y 97 millas”, explicó para recordar que eso ahora no se hace.
Mencionó que esos entrenamientos se realizaban en ciclos de 21 días en sitios como Paté y que al regresar, la selección nacional llegaba invencible a los torneos, lo que explica la histórica racha cubana de 151 victorias consecutivas en eventos oficiales.
Valle, crítico con el manejo actual del béisbol cubano, cuestionó la preparación física de los lanzadores jóvenes, señalando que actualmente se prioriza erróneamente el gimnasio sobre ejercicios específicos que fortalezcan adecuadamente brazos y piernas. “No se trata de ponerse fuerte en el gimnasio; se trata de ejercicios específicos y bien dosificados”, aclaró.
El legendario pitcher lamentó que no se aproveche la experiencia de glorias deportivas para formar nuevas generaciones. Criticó la falta de comunicación y afirmó que los lanzadores actuales desconocen estrategias básicas como la selección precisa de lanzamientos frente a bateadores de élite.
este sabia y ademas era un tipo guapo en el monticulo, no le temia a nadie, este y jose modesto darcourt eran un par de c….nudos, a fuerza de pitcheo ganaban los partidos, porque industriales no se caracterizaba por ser un equipo productor de carreras.