
El ecuatoriano Andrés Tufiño Chila, sobreviviente del ataque militar de Estados Unidos a un submarino en el mar Caribe, el pasado jueves, fue liberado tras una evaluación médica y una investigación por parte de la Fiscalía de su país, informó EFE.
Las autoridades judiciales de Ecuador determinaron que no había pruebas para procesar al sujeto en esa nación sudamericana, luego de haber estado involucrado en un presunto tráfico de drogas a través del vehículo marino.
Tufiño Chila, quien arribó al país sudamericano el sábado a las 11:00 a.m., fue recibido por agentes de la Unidad Antinarcóticos de la Policía, que lo trasladaron a una unidad de flagrancia para que el caso fuera conocido por un fiscal.
Sin embargo, el Ministerio Público de Ecuador detalló que no se pudo retener al ciudadano, ya que no había ningún reporte de delito en su contra ni procesos pendientes.
Según lo declarado por Washington, Tufiño Chila se encontraba a bordo del submarino cuando fuerzas estadounidenses desplegadas en aguas internacionales del mar Caribe lo atacaron por sospecha de transporte de droga.
La agresión neutralizó al submarino y provocó la muerte de dos de sus ocupantes. Al final, los marines norteamericanos rescataron a dos sobrevivientes, el ecuatoriano y otro hombre oriundo de Colombia, quienes fueron repatriados a sus respectivos países.
En su cuenta de Truth Social, el presidente Donald Trump mencionó que si el submarino hubiera tocado tierra, “al menos 25.000 estadounidenses habrían muerto”. El mandatario también afirmó que la inteligencia estadounidense confirmó que la embarcación estaba cargada principalmente con fentanilo.
Este ataque es parte de las acciones tomadas por EEUU para combatir el narcotráfico en el Caribe, donde se han registrado al menos seis embates contra embarcaciones, dejando un saldo de casi 30 muertos.
Washington ha señalado que la mayoría de las embarcaciones atacadas pertenecían a los carteles de los Soles o El Tren de Aragua, ambos relacionados con la administración chavista.
En el marco de esta operación, el gobierno norteamericano ha desplegado aproximadamente 10.000 efectivos en la región, en lo que se ha denominado una lucha contra las drogas en las cercanías de Venezuela.
Esta intervención ha generado tensiones con el gobierno de Nicolás Maduro, que considera la operación como un preludio a un posible ataque contra su país.
Además, la Administración de Control de Drogas (DEA) ha ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita la captura del presidente venezolano, quien enfrenta cargos por conspiración para traficar cocaína a EEUU.
El presidente norteamericano también confirmó la autorización de la CIA para operar en Venezuela, lo que fue criticado por Maduro, quien calificó la acción de “desesperada” e “inmoral”.