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Los Mangos rompe récord de apagón: 67 horas a oscuras en Matanzas

Vecinos de barrio de Matanzas denuncian 67 horas sin corriente
En barrios como Los Mangos, la electricidad dejó de ser un servicio estable y se convirtió en una espera diaria marcada por la supervivencia. (Captura de pantalla © El País – YouTube)

La periodista cubana Yirmara Torres Hernández denunció que el barrio Los Mangos, en Matanzas, acumuló 67 horas consecutivas sin electricidad, en medio de una crisis energética que sigue extendiendo los apagones prolongados en distintas zonas de la provincia.

La comunicadora publicó la denuncia en su perfil de Facebook, donde actualizó varias veces el tiempo sin servicio eléctrico. Primero habló de 55 horas. Luego informó 62 y, más tarde, elevó la cifra a 67.

“¿Quién da más?”, escribió con ironía Torres Hernández, al referirse al nuevo récord de apagón reportado en su comunidad. Su mensaje generó reacciones de vecinos y usuarios que aseguran vivir situaciones similares.

Según confirmó Periódico Cubano, Los Mangos no sería el único punto crítico de Matanzas. En los últimos días se han reportado cortes de 24, 26 y 32 horas seguidas, con apenas dos o tres horas de servicio antes de una nueva interrupción.

También han circulado denuncias sobre edificios que habrían superado las 100 horas sin electricidad. En varias comunidades, la falta de corriente se combina con problemas para recibir agua, por la paralización del bombeo.

Situación energética actual en Cuba, ¿hasta cuándo?

El deterioro ocurre mientras el Sistema Eléctrico Nacional opera bajo una alta tensión. Para el 8 de junio, la Unión Eléctrica proyectó una afectación de 2.045 MW durante el horario de mayor consumo.

La cifra refleja la brecha entre la demanda nacional y la electricidad disponible. La falta de combustible, las averías en termoeléctricas y el déficit de mantenimiento mantienen al sistema sin margen de respuesta.

En Matanzas, los apagones prolongados han dejado de ser episodios aislados. Para muchas familias, la vida cotidiana gira alrededor de la incertidumbre sobre cuándo llegará la corriente y por cuánto tiempo se mantendrá.

La falta de electricidad afecta la conservación de alimentos, el descanso, el acceso al agua y la comunicación. También incrementa la presión sobre personas mayores, niños, enfermos crónicos y hogares sin recursos alternativos.

Evidente deterioro en el pueblo cubano

El impacto emocional también crece. Los testimonios en redes describen cansancio, irritación, insomnio y sensación de abandono ante una crisis que las autoridades no logran contener.

El gobierno cubano atribuye la situación a la escasez de combustible, las limitaciones financieras y las averías del sistema. Sin embargo, la población enfrenta las consecuencias directas de años de falta de inversión, mala planificación y deterioro de la infraestructura.

La denuncia de Yirmara Torres Hernández vuelve a exponer el costo social de los apagones en Cuba. En barrios como Los Mangos, la electricidad dejó de ser un servicio estable y se convirtió en una espera diaria marcada por la supervivencia.

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