
Varias unidades termoeléctricas siguen fuera de servicio por averías o mantenimiento. (Foto © Periódico Cubano)
Cuba enfrentará este 13 de mayo otra jornada crítica de apagones, con una afectación prevista de hasta 2.050 MW en el horario pico, según el pronóstico de la Unión Eléctrica.
El deterioro del Sistema Eléctrico Nacional mantiene a más del 60% del país a oscuras, debido a la falta de generación, averías en termoeléctricas, limitaciones térmicas y déficit de combustible.
La situación se arrastra desde la jornada anterior, cuando el servicio permaneció afectado durante todo el día y también en la madrugada.
La máxima interrupción registrada fue de 2.113 MW, una cifra superior a la prevista oficialmente. El problema se agravó tras la salida imprevista de la planta Energás Varadero.
De acuerdo con los datos divulgados por la Unión Eléctrica (UNE), el sistema nacional apenas dispone de 1.200 MW frente a una demanda muy superior. Esa brecha explica la magnitud de los cortes y confirma que el país opera con una capacidad insuficiente para cubrir necesidades básicas de hogares, centros de trabajo y servicios esenciales.
Varias unidades termoeléctricas siguen fuera de servicio por averías o mantenimiento. Entre ellas se mencionan bloques en Felton, Renté, Mariel, Nuevitas y Antonio Maceo. A ese escenario se añaden 374 MW indisponibles por limitaciones térmicas, además del impacto del agotamiento de combustible sobre la generación distribuida.
Aunque los parques solares aportaron más de 3.500 MWh durante la jornada previa, esa producción no ha logrado contener los apagones masivos. La energía renovable instalada sigue sin compensar el desplome del sistema tradicional, mientras numerosas zonas del país reportan cortes de casi días enteros.
El parte oficial provocó una oleada de críticas de ciudadanos que denunciaron apagones prolongados, falta de rotación equitativa y errores en las tablas de afectaciones. Varios usuarios aseguraron que sus circuitos llevan más de 17, 24 o incluso 42 horas sin electricidad, pese a que los registros oficiales reflejarían menos tiempo.
En los comentarios, residentes de La Habana, Pinar del Río, Guanabacoa, Mulgoba y otros territorios describieron una situación límite.
Algunos señalaron que los refrigeradores solo funcionan pocas horas al día, con pérdidas de alimentos en medio del calor. Otros advirtieron sobre el impacto en ancianos que viven en edificios altos y no pueden bajar con facilidad durante los cortes.
Las quejas también apuntaron contra la gestión estatal del sector. Usuarios cuestionaron que unidades recién mantenidas sigan inestables o fuera de servicio, y criticaron las promesas incumplidas sobre la incorporación de capacidad solar. Para varios comentaristas, el problema no se reduce a una falla técnica, sino a años de abandono, falta de inversión efectiva y mala administración.
La población expresó cansancio ante una crisis que paraliza la economía doméstica, limita el descanso y aumenta la tensión social.
Frases como “esto es tortura psicológica”, “hasta cuándo será este suplicio” y “no meten más horas de apagón porque el día solo tiene 24” resumen el nivel de desesperación que atraviesan muchas familias cubanas.
La crisis ocurre en medio de protestas nocturnas en distintos barrios de La Habana y de un deterioro económico que se profundiza con cada jornada sin electricidad.
La falta de corriente afecta la conservación de alimentos, el acceso al agua, la movilidad, los servicios básicos y la actividad productiva, mientras el régimen continúa ofreciendo partes técnicos que no alivian la emergencia cotidiana.