
Una cubana identificada como Annia Echevarría, residente en Villa Clara, denunció haber sido víctima de una presunta estafa tras pagar 70.000 pesos cubanos por un colchón anunciado como nuevo e importado de Panamá. El caso se difundió entre el 1 y el 2 de noviembre de 2026, después de que la mujer abriera el producto debido a las molestias que experimentaba al dormir y descubriera materiales de desecho en su interior.
Annia Echevarría compartió en Facebook un video donde se observan sacos, cartones, papeles y restos de muebles utilizados como relleno. La espuma aparecía concentrada en algunas zonas, mientras otras estaban ocupadas por materiales que no correspondían con las características prometidas. La compra incluía dos almohadas de regalo, según explicó la afectada.
Cubana descubre materiales de desecho dentro de un colchón
Echevarría aseguró que comenzó a desconfiar porque el colchón no ofrecía la comodidad esperada. Aunque su apariencia exterior sugería que era nuevo, decidió retirar la cubierta para comprobar su composición. “Me estafaron a mí, pero a otras personas no las van a estafar”, manifestó al hacer pública su experiencia para prevenir nuevos engaños.
La denuncia provocó numerosas reacciones. Sergio Yoandis Rondón señaló que uno de los sacos encontrados llevaba la palabra SUCHEL, mientras Krys Prez consideró que el producto pudo haber sido modificado en Villa Clara. Otros usuarios también cuestionaron su procedencia. Sin embargo, la presencia de ese material no demuestra dónde fue fabricado el colchón ni quién participó en su elaboración.
Panameños rechazan que el colchón proceda de su país
Varios internautas rechazaron que se relacionara el supuesto fraude con su país. Pura Reyes Torres aseguró que posee un colchón procedente de Panamá y destacó su calidad. Isiquio Hernández afirmó desconocer establecimientos que comercialicen productos semejantes y pidió comprobar los hechos antes de perjudicar la imagen nacional.
Vicente Ferre también defendió el prestigio de los fabricantes panameños y cuestionó las acusaciones. Mexaline García Lara sostuvo que el engaño pudo haberse producido dentro de Cuba, mientras Eduardo Balladares planteó que algunos colchones podrían fabricarse en China y distribuirse desde Panamá. Ninguna de estas versiones sobre el origen del artículo ha sido corroborada.
Otros cubanos relatan experiencias similares con colchones
Entre los comentarios apareció el testimonio de Daily Hernández, quien aseguró que su hermano sufrió una situación semejante. Nidis Ramos relató que compró en Santa Clara un colchón estatal cuyo relleno contenía recortes de tela íntima. Según su versión, el producto perdió utilidad al mes y, después de una reparación con sacos de guata y cartón, terminó infestado de insectos, lo que obligó a fumigar la vivienda.
Marlén Pérez contó que un vecino entregó colchones para reparar y descubrió que habían ocultado parte de la espuma original. Misleidys Arregoitia recordó casos de rellenos con paja y hierba, mientras Juan Carlos Fernández Marrero advirtió sobre las frecuentes reparaciones de colchones vendidos como nuevos. Otra denuncia conocida anteriormente correspondió a una persona de Santa Clara que afirmó haber perdido 80.000 pesos en una compra similar.
En otro caso, las autoridades encontraron en Santiago de Cuba 40 colchones destinados a damnificados por el huracán Melissa, presuntamente retenidos para su reventa
La indignación también estuvo acompañada de exigencias. Tamara González y Mireya Cepeda reclamaron que Echevarría identificara al vendedor o la compañía para evitar nuevas víctimas. Norma Machado pidió investigar a los responsables, mientras Pedro Hernández cuestionó las compras de colchones mediante Facebook. Otros usuarios, como Yadi Torres de la Rosa y Julio César Cabrera, afirmaron que estas prácticas llevan años denunciándose en distintas provincias.
Los testimonios reflejan la preocupación por la calidad de productos comercializados en Cuba, donde la escasez y los elevados precios dificultan el acceso a artículos domésticos. No obstante, las denuncias adicionales no han sido verificadas de forma independiente. Hasta ahora se desconoce la identidad del vendedor, si existe una reclamación policial y si los distintos casos están relacionados con una misma operación comercial.