
La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) incluyó en su Lista de Represores Cubanos a dos médicos del Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín de Holguín, acusados de actuar bajo la influencia de la seguridad del Estado para presionar al preso político Yosvany Rosell García Caso durante su huelga de hambre.
Los acusados son el Dr. Marcos Daniel Ramos Serrano, anestesiólogo y subdirector del hospital, y el Dr. Luis Mario Carrasco Feria, director de la institución. Ambos médicos utilizaron sus posiciones de poder en el centro de salud para convencer a García Caso de que abandonara su protesta, que duró 40 días.
Los galenos también intentaron convencer al paciente de recibir alimentación parental y de ser sometido a exámenes médicos. La FDHC considera que las acciones de los médicos fueron supuestamente en interés de la seguridad del Estado, un organismo que controla la gestión de los presos políticos en Cuba.
La huelga de hambre del preso político, iniciada para exigir su libertad tras más de cuatro años de prisión, terminó el 2 de diciembre de 2025, después de que las autoridades aceptaron recluirlo en una celda de aislamiento, como él había solicitado.
Esta decisión fue tomada tras semanas de deterioro físico en su salud, que incluyó una hospitalización de urgencia y un cuadro clínico que fue catalogado como “crítico sin pronóstico”, según confirmó su esposa, Mailín Rodríguez Sánchez, a CubaNet.
García Caso, quien fue condenado a 15 años de cárcel por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 en Holguín, había llegado a un estado de salud crítico tras haber pasado más de 40 días sin ingerir alimentos.
En el Hospital Clínico Quirúrgico fue ingresado en la sala de terapia intermedia debido al agravamiento de su salud. Durante su hospitalización, se encontraba bajo vigilancia constante de oficiales de la seguridad del Estado. Su esposa relató que estaba esposado a la cama con una cadena sujeta a uno de sus pies.
La situación de García Caso se convirtió en un símbolo de denuncia tanto dentro como fuera de Cuba, ya que diversas organizaciones de derechos humanos y ciudadanos alertaron sobre el deterioro de su salud y los riesgos de su encarcelamiento prolongado.
Tras el fin de la huelga, el martes 2 de diciembre, los tres hijos de García Caso pudieron visitarlo. La pareja del prisionero detalló que fue un encuentro “muy triste, pero alentador”, ya que, aunque ya le habían retirado la cadena, su estado de salud seguía siendo grave.
A pesar de la tregua alcanzada con la aceptación del aislamiento, Mailín Rodríguez advirtió que “aún existe peligro para su vida”. La reinserción alimentaria comenzó con sueros de hidratación, y médicos le realizaron análisis complementarios para evaluar el daño en sus riñones y otros órganos afectados por el ayuno.
En un gesto de apoyo internacional, cerca de doscientas personas enviaron una carta al Papa León XIV solicitando su mediación humanitaria para el caso de García Caso. Los firmantes, incluidos activistas, artistas, intelectuales y miembros de la sociedad civil de varios países, entregaron la carta en la Santa Sede en Roma y en la Nunciatura Apostólica de La Habana, haciendo un llamado urgente para la intervención en este caso.